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20 de octubre de 2009

Del Congreso Internacional Antitaurino 2008



Quiero recordar la celebración del Congreso Internacional Antitaurino que se celebró el pasado año en Barcelona, sede del encuentro entre especialistas representativos de diversos ámbitos culturales y profesionales, entre ellos científicos, que han analizado la crueldad de los espectáculos taurinos, exponiendo sus criterios y conocimientos, coincidiendo entre todos ellos de forma conjunta, en su condena hacia esos crueles y desfasados espectáculos tauricidas que además corrobora la mayoría de la población española a quién los gobernantes hacen caso omiso disimulando descaradamente y manipulando la verdad de esa salvajada.

¿Cómo es posible que los dirigentes de España hablen frívolamente de democracia si hacen oídos sordos a todas las numerosas peticiones y propuestas para acabar con la tauromaquia?

La respuesta es bien sencilla: "POR UN PUÑADO DE EUROS".



Todo lo que se debatió en el Congreso Internacional Antitaurino:

- El debate central.

Las corridas de Toros constituyen un problema ético, moral y también religioso.
Las corridas de toros están basadas en emociones negativas. Se distinguen por ser un anacronismo y continuación de una época cruel del pasado, en la que la gente se complacía contemplando el sufrimiento de los animales y otras brutalidades cometidas también con los humanos. Con ellas se continúa reforzando la idea según la cual los animales no son más que cosas que podemos utilizar a nuestro capricho e incluso sacar provecho de su sufrimiento como parte de un espectáculo para entretenimiento del público.
Las emociones (capacidad de sentir y sufrir) son comunes en todos los mamíferos debido a que también son comunes las estructuras cerebrales que las producen y los genes que las codifican.
Los toros pertenecientes al orden de los rumiantes y a la familia de los bovinos, son animales pacíficos con una psicología genéticamente especializada en la huida, y no en el ataque.
Que las corridas de toros y cualquier espectáculo que implique la tortura y el ensañamiento en contra de un ser vivo resulta: injustificable, degradante, contraproducente y antieducativo.
Que las principales razones para erradicar las corridas de toros son: liberar a los toros de la condena atroz que sufren, la tortura en una plaza pública y una muerte con sufrimiento.
Que la violencia siempre es violencia, independientemente de hacia quien se practique. La costumbre de la violencia hacia los animales facilita el traslado de la violencia hacia otros objetivos. Quienes se acostumbran al maltrato pueden llegar a ser insensibles al sufrimiento en general.
Que el antropocentrismo excluyente es un error moral al igual que el sexismo, el clasismo, el racismo o cualquier postura discriminatoria.
Que las corridas de toros generan un proceso de insensibilización y ausencia de empatía en los espectadores. Destacados pensadores, teólogos, científicos o escritores como: Santo Tomas de Aquino, Inmanuel Kant, Josep Plá e incluso Ernest Heminway, dejaron constancia de ese proceso psicológico negativo.
Que desde la perspectiva psicológica, la noción de la tortura en el toro va mucho más allá del maltrato y la agresión. Se encuentra asociada a una idea, a una finalidad, en manos del torturador. Al toro, atendiendo a su biología, se le engaña sin tiempo suficiente para que exista aprendizaje y se le mata cuando está al límite de sus fuerzas físicas y conductuales.
Los valores artísticos: identitarios, de género, de religión, de país, culturales y folklóricos de la lidia, están sustentados sobre la negación psicológica y moral. Existe la evidencia de que durante la lidia se produce un ejercicio de tortura a un animal que está a merced de la aplicación sistemática y profesional del castigo físico y conductual.
La empatía es una cualidad que se desarrolla a través de la socialización. Por lo tanto, deberían incrementarse políticas que la favorecieran desde el ámbito familiar, escolar, medios audiovisuales y de comunicación, actitudes de respeto y reconocimiento no tan sólo a las personas sino también para los animales.
- La educación.
Las corridas de toros tienen una influencia negativa en la educación y perjudica el aprendizaje moral. En nuestra relación con los animales se juega nuestro aprendizaje moral. Si aprendemos a maltratar animales se aprende que el maltrato es algo correcto mientras que si aprendemos a respetar a los animales, somos sensibles a su dolor y comprendemos sus necesidades, todo ello, en general, desarrolla nuestra capacidad para la empatía, la compasión y la responsabilidad. Este aprendizaje nos convierte, a la larga, en personas con un mayor nivel de desarrollo moral.
Otra de las razones la constituyen el hecho grave de que España sea un país en el que se pueda aprender a torturar a través de entidades como las 43 escuelas taurinas que incluso son subvencionadas con dinero público.
España tiene un bajo nivel educativo. En cada nuevo informe de educación que se realiza. los resultados sitúan a España en la cola de Europa. Existe un ínfimo nivel de comprensión en la lectura, bajo dominio en lenguas extranjeras y un elevado índice de abandono escolar. En la educación secundaria no se imparten nociones de respeto a los animales, ni de ecología, ni se enseña la teoría de la evolución. No se imparten conocimientos de nuestro papel en los ecosistemas, pero sí que existen “escuelas” taurinas. La tauromaquia busca y obtiene la protección de muchas de las Instituciones culturales de nuestro país.
Aunque la inmensa mayoría de los españoles y españolas están claramente en contra de este espectáculo, desde altos estamentos de nuestra sociedad se continúa protegiendo al mundo taurino.
Que en España, todavía en la actualidad, se intenta estigmatizar y marginar a las personas que se declaran abiertamente contrarias a las corridas de toros. Esto se percibe a nivel ciudadano y de comunidades autonómicas como es el caso de Cataluña. Esta misma circunstancia es puesta de relieve, a nivel profesional o personal, por partes de distintos especialistas y profesionales del ámbito educativo, artístico, periodístico, jurídico y político.
- Europa.
Las corridas de toros no pueden formar parte de la Europa moderna.
Las corridas de toros son observadas desde los países Europeos como un espectáculo de brutalidad.
Los ciudadanos europeos no están de acuerdo que, con sus impuestos se ayude a financiar este espectáculo.
Se debe dejar de subvencionar a las ganaderías que tienen la finalidad de la lidia y maltrato de los toros.
El lobby taurino ha monopolizado la imagen de una España torera, dando a entender en los foros europeos que todos, o la gran mayoría de los españoles, son aficionados a las corridas de toros.
- Los medios de comunicación.
Que en muchos de los medios de comunicación no quedan recogidos ni reflejados en la proporción que estadísticamente le correspondería, la opinión ni el criterio de la mayoría de los ciudadanos contrarios a las corridas de toros
Que muchos medios de comunicación promocionan e incentivan de forma unilateral y exclusiva la tauromaquia a través de espacios fijos, crónicas y artículos taurinos.
Que, en el mismo sentido, existen consignas protaurinas que limitan o filtran la difusión de las numerosas quejas de la ciudadanía que está en contra.
Algunos de los más recientes y palmarios ejemplos lo constituyen la falta de difusión mediática e informativa de la reciente constitución de la “Asociación Parlamentaria en Defensa de los Derechos de los Animales” en el Congreso de los Diputados, en contraste con la gran difusión mediática que se le brindó al torero José Tomas con el objetivo de reactivar el interés por las corridas de toros. Paradójicamente, algunas emisoras de radio se han negado a emitir cuñas radiofónicas que denuncian la crueldad de las corridas de toros, motivando su negativa en el decidido apoyo que dan patrocinando fiestas taurinas o corridas de toros.
Que muchos de los medios de comunicación no están en una posición neutral sino delante de un compromiso y al servicio de diversos intereses económicos respecto al espectáculo de los toros.
Que hay que tratar de incidir en la regulación y en la normalización de la percepción social de los animales a través de los medios de comunicación.
Que los medios de comunicación representan, en la actualidad, la gran fábrica de construcción de la percepción social. Es por ello que tienen una gran responsabilidad sobre este tema.
Que se debería impulsar y conseguir que las televisiones eliminen las retransmisiones que supongan maltrato o tortura de animales, suprimiendo, además, cualquier tipo de publicidad que comporte imágenes que inciten a la violencia contra ellos.
Que determinadas actitudes particulares de algunos personajes públicos en relación a su afición por las corridas de toros, además de indicar una falta de consideración hacia los animales, representan un ejemplo negativo y generan frustración en muchos ciudadanos.
Que no haya financiación en proyectos o edición de programas, series, películas o documentales que inciten a este tipo de violencia.
Los medios de comunicación deberían adoptar un código deontológico sobre el medio ambiente y la defensa de los animales para que se cumplan, se respeten y se defiendan.
Sería también necesario un observatorio específico que siga las retransmisiones de las cadenas televisivas y un protocolo para la programación y la publicación, especialmente de los medios de comunicación públicos.
Se deberían introducir valores ecológicos y animalistas en las figuras de control tales como los defensores del espectador y del lector, para que les ayude en su criterio de supervisores y especialistas.
Que toda actividad pública es educación y los medios de comunicación tienen una responsabilidad en ese sentido.
- El espectáculo taurino: negocio, ideología y decadencia.
Que la tauromaquia se sustenta principalmente en dos razones: un supuesto valor ideológico vinculado a la identidad española y el interés económico por los beneficios que generan a los ganaderos, empresarios y toreros el negocio taurino.
Que por parte de la tauromaquia existe la tendencia a la utilización de símbolos, incluidos el de la expresión artística, el de la tradición y del nacionalismo.
Que las corridas de toros son un negocio; pero un negocio que no se autofinancia y que se encuentra distorsionado debido a la considerable inversión de dinero público que se destina para su mantenimiento. Sin las cuantiosas subvenciones que recibe este negocio no sería posible su continuidad.
Que también se trata de uno de los negocios más incentivados y promocionados por la Administración del Estado. Se subvencionan la construcción y el mantenimiento de las plazas de toros, las ganaderías, las dehesas, las escuelas taurinas, la difusión y publicidad, las retransmisiones de radio y televisión, las exposiciones y congresos taurinos, las cátedras taurinas, etc. Ningún otro espectáculo relacionado con el cine, teatro, literatura, música, o la promoción del deporte dispone de un volumen tan importante de ayuda pública.
Que además de estar altamente subvencionado por dinero público, recibe ayudas económicas de los fondos europeos.
Que existe un mito alrededor de ciertas ciudades calificadas como “taurinas” En la actualidad, en Sevilla sigue decreciendo el número de espectadores taurinos. De las 11.000 localidades que tiene de capacidad su coso, la mitad del público que lo ocupa es foráneo.
Que el sector taurino no duda en inventar falsos argumentos tratando así de justificarse y eludir el debate moral.
Que entre las falacias de los taurinos se manejan falsedades vinculadas a la política, al separatismo, al patriotismo, a la bandera y la fiesta nacional tratando de confundir y engañar a la opinión pública.
- La conservación de las dehesas y los toros.
Que el supuesto problema de la conservación de la dehesa que han planteado algunos sectores taurinos como argumento que justifique la continuidad del espectáculo no son ciertos ni están, en absoluto, ligados con el mantenimiento de las corridas de toros.
Que el toro puede seguir conservándose si efectivamente hay interés y voluntad de conservarlo. Para la conservación de la dehesa y las ganaderías de toros no es necesario, ni mucho menos imprescindible, que a los toros se los tenga que lidiar y torturar.
Que si el dinero público que se invierte en la actualidad en el mantenimiento y promoción del espectáculo taurino se destinase a la conservación de las dehesas, estos ecosistemas estarían comparativamente, dieciocho veces más protegidos económicamente de lo que lo están en la actualidad. (La inversión media que destina el Estado Español a la conservación del ecosistema es de 60 y 80 euros por hectárea. Con el dinero invertido en la tauromaquia la inversión a la protección de las dehesas sería superior a los 1.200 euros por hectárea).
Que la conservación de la dehesa y los toros pasa también por otros recursos de sostenibilidad, como, por ejemplo, los recursos ganaderos, o del alcornoque para la comercialización del corcho.
Que la protección del toro como especie debe ser la misma que la de otras muchas especies. No existe un determinismo genético y absoluto en relación a la denominación de “toro bravo” o “toro de lidia”, ya que se trata de una agrupación bovina que tiene un múltiple origen racial. Este tipo de ganaderías existen con fines comerciales y los ejemplares destinados al espectáculo taurino son seleccionados en función de su instinto atávico y temperamental para la defensa en sus conflictos y combates nupciales o territoriales.
Que los continuos cruces entre distintos ejemplares y razas con fines comerciales y de la lidia han influido negativamente y han contribuido a la desaparición de las razas autóctonas.
Que las corridas de toros son un remanente de las costumbres bárbaras que nacieron y se desarrollaron durante varios siglos en Europa. En la actualidad este negocio basado en la tortura y que prescinde de la ética y la moral, carece de argumentos verídicos y asimilables a la época actual.
- La política.
Que debido a las presiones de los lobbys taurinos y su interés para mantener a perpetuidad este espectáculo, se perjudica el interés común de todos los animales y continúa existiendo un vacío legal en el reconocimiento de su defensa y protección.
Muchos políticos que simpatizan con el bienestar animal se sienten presionados, condicionados e intimidados por el lobby taurino, para poder expresar abiertamente sus criterios.
Que en algunos segmentos políticos y parlamentarios se mantiene la percepción de que en los temas relacionados con los animales y más concretamente en las corridas de toros, no es aconsejable intervenir por motivos de índole electoralista.
Que las iniciativas que se proponen a favor de los animales no prosperan y casi siempre son rechazadas por los grupos mayoritarios.
Que existe la “capacidad de lobby taurino” y la política sigue, entonces, el ritmo de las presiones.
Que la política no da respuesta a gran parte de su electorado en relación a su demanda en la defensa de los animales y el medio ambiente.
Que es necesario que la política se adapte a la sensibilidad y a las aspiraciones de esta gran mayoría de ciudadanos, tal y como queda reiteradamente reflejado en las encuestas.
La sociedad exige valentía de los políticos y espera compromisos firmes de las fuerzas parlamentarias por ser, precisamente, quienes tienen la capacidad real de cambiar las cosas.
Que los estudios y encuestas realizados reflejan reiteradamente que las actitudes que más valoran e interesan a los ciudadanos son la defensa de los derechos humanos, la defensa de la naturaleza y la defensa de los animales por considerarse actitudes defensa carentes de interés particular o partidario.
Que en el caso de Cataluña la aspiración de suprimir las corridas de toros se pone aún más de relieve a través de las sucesivas campañas y sondeos de opinión.
Que en Catalunya aunque la Ley de Protección de los Animales 22/2003 ha sido importante porque ha cambiado su planteamiento anterior reconociendo a los animales como organismos dotados de sensibilidad física y psíquica haciéndoles merecedores del derecho fundamental a no sufrir aún limitando los espectáculos con herida y muerte del animal, ha dejado la vergonzosa excepción de las corridas de toros.
Se solicita que en la presente legislatura el Parlament de Catalunya retome la propuesta de modificación de la Ley de Protección de los Animales para que la ley catalana deje de contemplar la excepción de las corridas de toros.
Que el grupo parlamentario de CIU catalán expresa públicamente en el Congreso Internacional “Corridas de Toros: Unión contra la crueldad” su firme compromiso de no impedir que se pueda tramitar esta iniciativa ni oponerse a que pueda ser debatida y asimismo se compromete a dar libertad de voto a sus diputados.
Que el grupo parlamentario ICV y EUA catalán se compromete por el Fax enviado al Congreso Internacional a “trabajar en la línea de los compromisos reflejados en el Manifiesto del Congreso Internacional: Corridas de toros: Unión contra la crueldad.
- Legislación.
Que en Cataluña se ha tenido que mantener de forma constante y desde la aprobación de la primera Ley de Protección de los animales en el año 1988, que limitaba la construcción de nuevas plazas, una batalla legal y reiterativa frente al sector taurino que ha intentado por varios medios evitar su cumplimiento.
Que en muchas de las plazas taurinas construidas como reclamo turístico en lugares turísticos de Cataluña han acabado fracasando siendo demolidas.
Las corridas de toros tanto en Cataluña como en el resto del estado han influido muy negativamente en el progreso y la aprobación de la normativa a favor de la protección de los animales, situándonos en un escalafón inferior a las culturas más avanzadas del resto de Europa.
Que desde el punto de vista legislativo resulta una contradicción que la Ley Catalana que reconoce a los animales como organismos dotados de sensibilidad física y psíquica, se permita la realización de un espectáculo público basado en el sufrimiento y la ejecución de los mismos.
Que en el Parlamento de Cataluña existe en la actualidad mayoría parlamentaria para someter a votación la supresión de las corridas. No obstante por razones políticas esto no se lleva a cabo.
Que resulta argumentalmente poco sostenible que se quiera justificar la falta de una decisión parlamentaria que permita suprimir las corridas de toros apelando a supuestas razones progresistas relacionadas con la prohibición, cuando, notoriamente, los países y las leyes progresistas han erradicado este tipo de maltrato a los seres vivos.
Que tampoco resulta justificable que determinadas sentencias de los tribunales de justicia hayan dado prioridad a la libertad artística justificando de este modo el hecho de practicar la tortura pública a un animal.
Que no se puede comprender que Barcelona, una ciudad que se ha declarado contraria a las corridas de toros –antitaurina- siga en funcionamiento su plaza y se continúan celebrando las mismas torturas.
Que por parte de las administraciones pertinentes tampoco se ejerzan los controles necesarios de los reiterados y conocidos incumplimientos que vulneran el propio Reglamento taurino como son todas las manipulaciones que se hacen a los toros que van a ser lidiados con la finalidad de debilitarlos y desorientarlos y que así representen un menor peligro para la lidia.
- Sufrimiento y crueldad.
Que por parte del sector taurino se ha pretendido de forma reiterada, negar el sufrimiento del toro utilizando para ello el recurso de estudios científicos que puedan avalar esta hipotética teoría. Con este objetivo apareció en una publicación taurina y diversos medios de comunicación, un estudio, realizado y suscrito, por el veterinario Dr. Illera.
Que el citado estudio no ha sido publicado hasta el momento de forma completa en ninguna revista científica, por lo que tan sólo se puede acceder a las conclusiones facilitadas por el mismo autor. Carece, por tanto, de rigor científico.
Que ateniéndose a lo publicado se observan datos que parecen erróneos desde la evidencia científica, desde la práctica clínica y el sentido común.
Que el estudio corre el riesgo de no ser válido por una serie de problemas metodológicos que deberían ser clasificados antes y, sobre todo, cuando se habla a los medios de comunicación de gran divulgación a fin de evitar que el mensaje pueda ser interpretado de forma errónea o como voluntariamente equivocado.
En relación con el dolor que sufren los toros y su capacidad para sentirlo, todos los especialistas presentes en el Congreso coinciden desde sus respectivas disciplinas y especialidades en medicina, veterinaria y etología, en los siguientes extremos:
Que el dolor es un mecanismo de defensa que permite la huida a un ser vivo cuya integridad está en peligro. Todos los seres vivos -está demostrado- con posibilidad de desplazamiento, sienten alguna forma de dolor aunque no todos ellos sufren el dolor de igual manera.
Que también está demostrado que los mamíferos sufren el dolor de forma muy parecida y que muchos mecanismos de transmisión del dolor son similares para el ser humano y para los mamíferos superiores.
Las investigaciones demuestran que las corridas de toros resultan para los animales mucho más estresantes y dolorosas que una muerte inducida con métodos humanitarios.
Que la biología escoge siempre aquellas acciones que permitan la supervivencia de la especie. Ante un intenso dolor se siente dolor, nunca placer, porque el animal tiene que huir del peligro.
Que en el ámbito científico nunca se puede equiparar el nivel de endorfinas a un igual nivel de analgesia.
Los datos científicos sobre las corridas coinciden con el criterio de que los toros padecen un dolor intenso y un estrés considerable durante la lidia. Un proceso que se prolonga aproximadamente 20 minutos.
Las causas para el sufrimiento y estrés son muchas y diversas. Entre ellas se incluyen un ambiente totalmente ajeno y desconocido, el agotamiento, heridas múltiples y una muerte prolongada inducida. La pica causa de 1 a 3 heridas y según un estudio realizado en el año 1999 sobre 90 toros, el 94% de las veces el picador se equivoca y se pueden producir fracturas “de apófosis espinosas, fracturas en las costillas y hemorragias que pueden infiltrarse en el canal medular”. En un promedio de profundidad de cada puyazo de entre 18 y 21 centímetros, el total sumaría 62 centímetros de heridas y un equivalente a una pérdida de sangre de 2,5 litros. Las banderillas producen más heridas, dolor y agotamiento. La estocada, en el caso en que se realizara correctamente, podría ser equiparable al sacrificio dentro de un matadero aunque en malas condiciones, pero cuando el torero no acierta a la primera el proceso puede prolongarse y repetirse de forma consecutiva durante varios minutos más.
El toro también sufre miedo, angustia y ansiedad durante el transporte y traslado al ruedo.
Que también muchos toros, antes y durante la lidia, sufren otro tipo de traumatismos y manipulaciones que resultan dolorosas, estresantes o que alteran su conducta normal. Entre ellas se incluyen el proceso de manipulación de sus astas (“afeitado”), golpes y choques así como otras heridas de diversa índole difíciles de cuantificar.
Que el caballo es otra de las víctimas en todo este proceso de tortura.
Que los veterinarios, al igual que la profesión médica, debería tener un Código Ético que les permita objetar en razón de su conciencia como respuesta a todas las presiones e irregularidades, y también de rechazo, al cruel proceso que se produce durante la lidia.
- Arte, literatura y crueldad.
Que el arte es un hecho subjetivo que contiene elementos simbólicos y una abstracción de la realidad.
Que el arte se distingue por ser una simulación, un artificio en el que la realidad no es considerada arte. En el ritual del toreo nos encontramos ante un proceso real, no simulado.
Que los taurinos además de defender la idea de que la tauromaquia es un arte, introducen sus propias ideologías referidas “al arte de matar”, la “conmoción estética”, y también la ideología identitaria de la “nacionalidad” o el “patriotismo”.
Que partiendo de esta premisa se podría considerar que el circo romano también era una expresión de arte. Un arte para que se matara a alguien, pero que se matara bien. Sin embargo los verdugos que contaban con un determinado estatus social, nunca fueron considerados artistas.
Que la tauromaquia utiliza el ritual como forma de protección y se apropia con mucha facilidad de los símbolos que lo puedan justificar. Utiliza la belleza, lo artístico, el placer que les produce la contemplación de la lidia o, negando, el sufrimiento del animal.
Que la ideología taurina sustentada en el maltrato, reacciona, en ocasiones, con críticas y ataques hacia quienes cuestionan o rechazan las corridas de toros.
Que en la mitología egipcia, griega, romana, etrusca y civilizaciones nórdicas, el toro ha sido considerado un animal sagrado, y en las civilizaciones mediterráneas ha sido considerado como un Dios. Un símbolo de la naturaleza y de la virilidad. En España a partir de determinada época pierde esta calidad y pasa a ser el Dios sacrificado.
Que si el toro es un símbolo de la naturaleza, en los espectáculos taurinos se está llevando a cabo una y otra vez su destrucción ritual y disfrutando de su caída. El significado de este hecho vinculado al futuro de nuestro planeta es, como mínimo, alarmante.

11 de octubre de 2009

Una inyección estimulante de entusiasmo para los antitaurinos

El inminente declive laboral de José Tomás


¡¡¡A - SE- SI- NO!!!


¿Qué vas a hacer dentro de muy poco tiempo, José Tomás, cuando se te reduzcan las posibilidades de que te contraten para matar?. Hasta ahora, toda España constituía para ti un inmenso patíbulo en el que podías ejercer impunemente de verdugo de inocentes a cambio de suculentas sumas de dinero; pero mira por dónde que llegan unos cuantos antitaurinos, de esos a los que tú temes más que a los cuernos del toro – a los animalistas no se les puede “afeitar”, ¿verdad? – y te encuentras con que son capaces de presentar una Iniciativa Legislativa Popular que va a conseguir que Cataluña, sea declarada zona libre de tortura y de muerte en las corridas. Y encima muchos miles de ciudadanos respaldan con su firma la propuesta.

Ya sabes lo que eso significa porque hasta los más brutos son capaces de percibir el peligro: no sólo que a partir de su aprobación La Monumental de Barcelona deje de ser un recinto, como si de un circo romano se tratase, en el que se celebren cruentos sacrificios de animales para llenar tu bolsillo, el de algunos ganaderos y también el de empresarios taurinos, así como para practicarle una transfusión de sangre ajena a esos aficionados incapaces de vivir sin ver como otros mueren después de un intenso sufrimiento. Si no que esto es el comienzo de un cerrar y abrir de puertas en todo el País, porque por cada una que se os clausure a ti y a tu cuadrilla en una Plaza, se abre otra a la justicia, a la compasión y sobre todo, a la razón. Contigo y con los tuyos, se va el olor de la muerte y entra el de la vida, mucho más sano para todos, empezando por los toros.

Tú, aún furibundo porque vas a quedarte sin muchos kilómetros cuadrados que sembrar de cadáveres, te consolarás pensando que son todavía abundantes los ruedos de España en los que situarte frente a un toro herido y disminuido por el picador y por algún otro previamente, en los que ensartarle el acero en las entrañas, y después de unos minutos de rendirle homenaje al sadismo, mientras el animal agoniza entre vómitos de sangre, pasearte orgulloso como sueles hacer, hinchando pecho, marcando paquetillo y mirando con ese aire petulante al tendido, mostrando arrogante las manchas rojas que en tu traje dejó el roce con el cuerpo de aquel que entre estertores, pagó con su vida el precio de una gloria tan mezquina como la que apeteces.

Pero en el fondo, sabes como yo, como muchos, que la cordura puede imponerse con tanta celeridad como la estupidez. Es cuestión de romper la inercia de una o de otra y a partir de ahí, su crecimiento se vuelve continuo e invulnerable. Después de muchos años de ruindad moral, en los que la saña con seres vivos cobró institucionalmente la categoría de arte y de cultura en el colmo de la perversión, la ILP de Cataluña marcará el comienzo de otro movimiento imparable, el del respeto hacia los inmolados una de las formas de maltrato mortal más extendida y cruel en nuestro País: la tauromaquia.

Empezamos por el Noreste José Tomás, y no dudes que acabaremos por el Suroeste pasando incluso por Galapagar, tu tierra natal. Porque ni es divertido, ni educativo, ni tiene el menor sentido o razón de ser, el que tú sigas cobrando por provocarle padecimiento a los toros y `porque los martirices hasta la muerte. Ese, el del rechazo a semejante brutalidad, es el sentimiento de la mayor parte de la Sociedad española, sólo hacía falta el cauce legal para expresarlo y convertirlo en realidad. En Cataluña esa herramienta existe y va a dar resultados, en el resto de las Comunidades es cuestión de tiempo, ya verás como no demasiado, porque ningún bien nacido puede admitir la licitud de un crimen y ya son demasiados los que habéis vivido de perpetrarlos.

Tal vez tenías que haber venido al mundo hace cien años, cuando en España los animales eran simples objetos al servicio del hombre, al igual que las mujeres, por cierto. Pero escogiste mala época para convertirte en matador, porque resulta que a día de hoy, el movimiento contra el maltrato animal es una fuerza incontenible y creciente, presente en todos los rincones del País y algo que ya no pasa desapercibido para los políticos, poco sensibles y bastante cobardes, pero no tan majaderos como para ignorar eternamente una demanda que está alcanzando tal magnitud. Y los animalistas gallegos, castellanos, andaluces o extremeños, los de todos los rincones de esta Nación, José Tomás, vemos en la ILP de Cataluña un ejemplo a seguir, así como una primera batalla ganada decisiva para triunfar en esta “guerra”, en la que, no lo olvides, los únicos que matan, los responsables de las víctimas, sois vosotros, los taurinos. Pero por poco tiempo sayón, tu declive laboral ha comenzado.

Julio Ortega Fraile
http://www.findelmaltratoanimal.blogspot.com/

8 de agosto de 2009

La matanza legal de toros en España o el arte del engaño


"No hay nada tan patético como una multitud de espectadores inmóviles presenciando con indiferencia o entusiasmo el enfrentamiento desigual entre un noble toro y una cuadrilla de matones desequilibrados destrozando a un animal inocente que no entiende la razón de su dolor...
Un baño de sangre anual de mil millones de euros". (Francisco Martin)


Francisco Martin, el autor de este duro pero auténtico artículo sobre los festejos taurinos donde descubrirás datos que tal vez desconocías.
Miembro del Consejo de IVU, 1986-2000
Secretario General de IVU, 1996-99
Patrocinador y Decano de IVU
Miembro del Consejo de IVU, 2002
Dominando con soltura media docena de idiomas, Francisco asistió a su primer congreso de IVU en 1979, en Loughborough (Reino Unido), y desde entonces ha participado habitualmente como orador en congresos regionales y mundiales. Miembro del Consejo desde 1986, ocupó el cargo de Secretario General en 1996. Entre 1996 y 1999 editó dos revistas: IVU News (en inglés) y Veganismo (en español). Sus artículos han sido traducidos a muchos otros idiomas.
Un incansable activista contra las fiestas taurinas y cualquier otra forma de crueldad e injusticia, Francisco es una figura conocida tanto en la televisión española como en la prensa y la radio. Defensor de los desfavorecidos y los maltratados desde su temprana infancia, cuando tenía una gallina por mascota y quedó desolado cuando "desapareció", su respuesta ante una emisora de radio canadiense que recientemente contactó con él para hablar sobre una disputa pesquera entre los dos países fue un inflexible "estoy de parte del pez".


"Crueldad y decepción
Las corridas de toros son un espectáculo bochornoso en tres actos, de unos veinte minutos de duración, que escenifica la falsa superioridad y la fascinación enfermiza con la sangre y la carne de la que se alimentan, contra toda lógica ética y dietética, quienes creen tener un derecho divino a disponer a su antojo de la vida de otros seres sensibles, llegando incluso a justificar y trivializar la muerte del toro como arte y diversión; un comportamiento patológico que nace de una incapacidad para afrontar el dolor de las víctimas y una morbosidad irrefrenable ante la posibilidad de ser testigo directo de alguna cornada, o de la muerte del matador; un riesgo fortuito, infrecuente (un torero por cada 40.000 toros sacrificados), y sobre todo evitable que, sin embargo, incrementa el carácter macabro de la corrida.
Una caridad cruel e insolidaria
Igual que los carniceros y las guerras, las corridas de toros tienen mala imagen, y no es fácil presentar la muerte como arte, comida o libertad. Pero si el requisito para un festín es la matanza de un animal, y los tiros son los precursores de la libertad, quienes se lucran fomentando la diversión a costa de la vida animal también necesitan justificar y enfocar la atención de los consumidores y usuarios en la supuesta utilidad de sus productos y servicios apoyando obras de interés social; por ejemplo, a través de una corrida de beneficencia, un acto aberrante e insolidario que, sin embargo, puede servir de reclamo al tranquilizar algunas conciencias, sobre todo si el baño de sangre beneficia supuestamente a un asilo de ancianos, las hermanitas de los pobres, una asociación que defiende a los discapacitados como la Fundación Padre Arrupe, o instituciones como la Asociación Española Contra el Cáncer o la Cruz Roja, que también entró a formar parte del negocio taurino con la explotación del servicio de alquiler de almohadillas en la plaza de Sevilla.
La destrucción de cualquier vida, supuestamente en beneficio de los demás, es éticamente inaceptable; pero esto no impidió a las monjas de la Hermandad del Santo Cristo del Consuelo y Nuestra Señora de los Desamparados celebrar el año pasado en Ciudad Real una novillada o “festival taurino-religioso”, incumpliendo el artículo 2.418 del catecismo, donde se dice que hacer sufrir a los animales va contra la dignidad humana. Otro ejemplo pintoresco, impropio de una sociedad democrática y civilizada, que no guarda relación con una actitud solidaria y humanitaria hacia los discapacitados y los animales, tuvo lugar en Alcuéscar, Cáceres, donde el alcalde construyó con dinero público una rampa y una zona especial para que 80 espectadores en sillas de ruedas pudieran ser testigos de un linchamiento repugnante de animales físicamente sanos. La Diputación de Málaga también se ha sumado a este inusitado interés taurino por los discapacitados físicos, aportando dinero público para que la plaza de La Malagueta sea la primera del país en instalar un ascensor para minusválidos, que previamente eran trasladados en brazos por los empleados, habilitando el ruedo para todos los públicos, con la creación de rampas de acceso a la plaza y una barandilla para sujetar las sillas de ruedas.
Las administraciones públicas, propietarias del 65% de las más de trescientas plazas de toros españolas, a pesar de las quejas de la inmensa mayoría de los contribuyentes que no desean apoyar con sus impuestos esta barbarie nacional que los intereses taurinos tratan desesperadamente de mantener e incentivar, siguen exigiendo un mayor número de corridas en los pliegos de adjudicación de los concursos taurinos; una carnicería anual, estéticamente impresentable que, con más de mil representaciones escenificando la masacre de un pacífico animal herbívoro que acaba en el desolladero, amenaza con ahogar con sangre, incluso, el interés de sus más fieles e incondicionales cómplices, ética y físicamente discapacitados, de una cobardía que a todos envilece.
Una siniestra farsa impuesta como fiesta nacional
Detrás de la barrera que les aisla de la sangre, los aficionados y curiosos, adictos a la muerte y al dolor ajeno, se jactan de alimentar un biocidio aberrante y estéril con la compra de abonos que les permiten ver hasta la saciedad un espectáculo nauseabundo en el que se torturan, uno tras otro, miles de veces, seis magníficos animales, condicionados desde el nacimiento para representar, junto con el caballo, el papel más funesto de un fatídico guión, dividido en tres “suertes”, en las que unos siniestros mercenarios muestran su desprecio a la vida, acosando y “castigando” a un noble toro, manipulado y traicionado, con arpones y picas afiladas, hasta que muere, asfixiado o ahogado en su propia sangre con los pulmones destrozados por la espada del matador, o apuntillado con un puñal con el que intentan seccionarle la médula espinal. Pudiendo haber sido sometido, según estudios veterinarios, a toda clase de mortificaciones fraudulentas, incluyendo, además del afeitado (del cual, según el artículo 47.2 del reglamento de 1996, son supuestamente responsables los ganaderos), el suministro de fármacos y purgantes, que actúan como hipnotizantes y tranquilizantes, pudiendo producir falta de coordinación del aparato locomotor y defectos de la visión antes de comenzar la farsa taurina y ser descuartizado por los picadores, que le clavan el hierro de la puya en el morrillo, abriendo, a modo de palanca, un tremendo agujero con la cruceta, cortando y destrozando los tendones, ligamentos y músculos de la nuca para obligarle a bajar la cabeza y poderle matar más fácilmente. Continuando con el suplicio de las banderillas; tres pares de arpones de acero cortante y punzante (llamadas también “alegradores”), que le rompen la cerviz, quitándole fuerza y vitalidad, antes de ser estoqueado por los sicarios de la espada y el puñal; una labor premiada con las orejas, rabos y patas arrancadas de sus víctimas, incluso antes de su muerte, como trofeos que testifican el grado de deshumanización de sus cobardes verdugos y quienes les alientan con el griterío inconsciente o un silencio cómplice.
Las corridas de toros, además de carecer de sentido ético y apoyo social, fomentan el desprecio hacia los animales y la insolidaridad entre los ciudadanos, acostumbrados a permanecer impasibles ante el linchamiento de un ser vivo. No siendo tampoco un espectáculo que cuente con el apoyo incondicional de sus más fervientes aficionados que protestan contra “la invalidez de los pseudotoros” y el incumplimiento reiterado de las normas que regulan la tortura del animal, cada vez más debilitado y “falto de casta”, que sufre la dolorosa indignidad del afeitado, una práctica que implica el corte de un trozo de pitón, dentro del mueco donde se le inmoviliza, sufriendo el llamado lumbago traumático, y destrozándose los músculos y tendones al luchar desesperadamente por librarse del yugo que sujeta su cabeza, saliendo desvencijado en el cajón hacia los corrales de la plaza, a donde llega tullido y sin fuerzas para afrontar los desgarradores puyazos que le inflinge el picador. Un vergonzoso fraude, tolerado y muy extendido, según los propios taurinos, que debería bastar para condenar y aislar públicamente a los matones que han impuesto, con el beneplácito institucional de sus vasallos políticos, este sucio negocio como emblema de la España negra y “fiesta nacional”.
El “arte de matar”: como modelo educativo, religioso y cultural
Aunque haya disminuido el apoyo popular a las corridas de toros, el fin de las fiestas crueles dependerá del grado de respaldo de los medios de comunicación, de los intereses económicos y de las instituciones públicas y religiosas que tradicionalmente las han justificado y mantenido, política y materialmente, a cambio de vender su alma al diablo o al mejor postor, permitiendo la implantación del “status quo” taurino y la pérdida de valores éticos y religiosos del modelo egoísta de sociedad actual, intolerante y cruel, que se manifiesta a través de las retransmisiones taurinas, la violencia deportiva y doméstica y la telebasura en general, con el silencio cómplice, egoísta o ignorante de los votantes que legitiman activa o pasivamente la violencia institucionalizada sin comprender el origen de los conflictos sociales y las guerras locales y transnacionales que condicionan e hipotecan el presente y el futuro de la humanidad.
El fomento de la crueldad y el desprecio a la vida llega incluso a redefinir y condicionar el comportamiento y la identidad cultural de los aficionados a la sangre, a través de nuevos videojuegos como “Torero, arte y pasión en la arena”, con una opción, presentada por un conocido torero, que enseña a dos jugadores las técnicas más refinadas para torturar y matar a sus víctimas virtuales o potenciales. Al igual que los esfuerzos, claramente tendenciosos para presentar una corrida de toros simbólicamente, con descaro o sutileza, como una expresión artística fascinante y respetable, a través del cine o del teatro, en obras como “Carmen” y “Don Juan en los ruedos”, de Salvador Távora, que llenan los escenarios de sangre real, vertida para satisfacer el morbo de los espectadores, o la película “Hable con ella”, del director Pedro Almodóvar, quien organizó corridas de muerte en Madrid y Guadalajara, que costaron la vida a varios toros, destruyendo la magia incruenta del cine para manchar de sangre a los espectadores y hacerles cómplices involuntarios de una atrocidad éticamente incomprensible e injustificable.
Uno de los factores que contribuyen a mantener y fomentar las corridas de toros es el aporte de dinero público de las instituciones locales y regionales a las escuelas taurinas, que surgieron junto a los antiguos mataderos municipales, donde se entrena a niños de doce y catorce años en “el arte de matar”, mediante competiciones y prácticas con terneros y vacas, que sufren atroces heridas e incluso, como en la escuela taurina de Madrid, mutilaciones de las orejas y el rabo antes de morir. Barbaridades que forman parte del ritual tauricida de las corridas, apoyadas y justificadas por representantes taurinos de la cultura, como el escritor y catedrático de ética de la Universidad Complutense de Madrid, defensor de las corridas de toros y de las víctimas del terrorismo, Fernando Savater, quien se jacta de que “las barbaridades a veces también tienen su mérito, su estética y su ética”, justificando demagógicamente la crueldad por no ser, según él, “el objetivo de la diversión”, sino “un ingrediente necesario”.
El gobierno de Andalucía, que también apoya las corridas de toros, justifica las escuelas taurinas que subvenciona haciendo una lectura parcial de los artículos 35 y 46 de la Constitución Española, que tratan del derecho al trabajo y la libre elección de un empleo o una profesión, así como el fomento y conservación del patrimonio cultural español, sin tener en cuenta el artículo 15, que trata del derecho a la vida, sin miedo a la tortura y a un trato inhumano y degradante, que convenientemente no se aplica a los toros y caballos víctimas de las corridas.
Otros factores económicos que contribuyen a mantener las corridas son la asistencia, nada grata, del turista ocasional que apoya, a menudo involuntariamente, el morboso espectáculo y la diversificación económica de los ruedos. Asimismo, mientras algunos ganaderos se benefician de la ayuda económica de la Unión Europea, destinada a la producción de carne, otras subvenciones públicas permiten la celebración de corridas de toros en pueblos y ciudades que carecen de medios económicos para organizarlas por su cuenta. La venta de carne de los animales sacrificados a los gourmets taurinos, que ignoran o desean ignorar la importante liberación de toxinas producida por el estrés de las víctimas y las enfermedades habituales relacionadas con su consumo, como tuberculosis, nefritis y parasitosis hepática, también contribuye a hacer más rentable la masacre taurina.
A pesar de la falta de apoyo público por los espectáculos crueles de las últimas estadísticas, coincidiendo con el auge del vegetarianismo/veganismo y la búsqueda de valores espirituales basados en el respeto a la vida; sin absurdas excepciones antropocéntricas o religiosas, la mafia taurina, que nunca en su macabra historia ha querido saber de leyes de protección animal (incompatibles con su actividad tauricida, destructora de hombres y caballos), trata desesperadamente de retrasar el inevitable fin de una sangrienta dictadura que extiende sus tentáculos por los satélites taurinos de Europa, América y otros feudos potenciales, imponiendo un espectáculo denigrante y remodelando o proyectando nuevos centros de tortura multiuso, con cubierta o techo retráctil, para subvencionar y equiparar el martirio de animales con otros espectáculos musicales y artísticos más lucrativos, como el centro multimillonario de la ciudad de Burgos, previsto para el 2004.
Una perspectiva histórica
Aunque las corridas de toros sean un espectáculo singular y vergonzosamente español, su origen se remonta a los sangrientos juegos romanos y las crueles venationes en las que se mataban miles de animales para divertir a un público sediento de sangre y fuertes emociones. Según cuenta Plinio el Viejo, en su Historia Natural, Julio César introdujo en los juegos circenses la lucha entre el toro y el matador armado con espada y escudo, además de la “corrida” de un toro a quien el caballero desmontando derribaba sujetándolo por los cuernos. Otra figura de aquella época, según Ovidio, fue el llamado Karpóforo, que obligaba al toro a embestir utilizando un pañuelo rojo. El sacrificio de toros también se incluía entre los ritos y costumbres que los romanos introdujeron en Hispania.
En Creta, además del relato de la mitología griega que cuenta las aventuras de Ariadna, hija del rey Minos, y Teseo, que mató al Minotauro, hay constancia de la celebración de juegos en la plaza de Cnossos, en cuyo palacio, conocido por el Laberinto, pueden verse frescos que muestran a hombres y mujeres en escenas de tauromaquia, guiados quizá por los mismos mitos y la ignorancia insensata que permite caracterizar a un pacífico animal como un monstruo o enemigo virtual, convirtiéndole en víctima real de nuestro fracaso evolutivo como seres humanos, para poder traficar con la vida y el dolor de cuantos carecen arbitriamente de nuestros inmerecidos privilegios.
El acoso y la matanza de toros en España como ritual de diversión
La primera referencia histórica de una corrida data de 1080, como parte del programa de festejos de la boda del infante Sancho de Estrada, en Ávila. Existiendo una conexión psicológica entre la corrida y estas celebraciones por la simbología ritual libidinosa imaginaria entre toro y torero, o entre lo masculino y lo femenino, con ramificaciones en el folklore y las fiestas populares, así como la relación libidinal entre el público y el torero, y otros elementos menos visibles que manifiestan todo un espectro de deseos, traumas y pasiones malsanas y enfermizas.
Aunque varios escritores apuntan que el Cid Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar, fue el primer caballero español que alanceó toros, según Plinio, la práctica la introdujo Julio César, atacando él mismo con una pica a los toros a caballo. Una costumbre que los moros consideraban menos peligrosa que los torneos entre cristianos, que les preparaban para las batallas en las que los hombres se mataban del mismo modo.
Durante la Edad Media la corrida de toros se desarrolla y es monopolizada gradualmente por la nobleza que, influenciada por la galantería y el mal ejemplo de los reyes, como sucede en España en la actualidad, se disputaba la notoriedad pública, las atenciones de las damas y el respeto de los demás, exhibiendo su “valor” y gallardía, acosando y alanceando toros, considerados como enemigos totémicos de gran poder defensivo.
La reina Isabel la Católica rechazó las corridas de toros, pero no las prohibió, mientras que el emperador Carlos V se distinguió por su afición y mató un toro de una lanzada en Valladolid para celebrar el nacimiento de su hijo Felipe II, en cuyo reinado se promulgaron las primeras condenas eclesiásticas.
La complicidad del poder y la iglesia con las corridas de toros
En 1565 un concilio en Toledo para el remedio de los abusos del reino, declaró las funciones de toros “muy desagradables a Dios”, y en 1567 el Papa Pío V promulgó la bula De Salutis Gregis Dominici, pidiendo la abolición de las corridas en todos los reinos cristianos, amenazando con la excomunión a quienes las apoyaban, pero su sucesor Gregorio XIII modera el rigor de la bula de San Pío V, conforme al deseo de Felipe II de levantar la excomunión. En 1585, Sixto V vuelve a poner en vigor la condenación, que a su vez es cancelada en 1596 por Clemente VIII. Felipe III renovó y perfeccionó la plaza mayor de Madrid en 1619, con capacidad para casi sesenta mil participantes, y Felipe IV, además de alancear toros y matar uno de un arcabuzazo en la Huerta de la Priora, estoqueó a muerte a más de cuatrocientos jabalíes.
Durante los siglos XVI y XVII, en España y el sur de Francia ya se practicaba la suelta de vaquillas y toros por calles y plazas, y otros festejos como los toros de fuego y los toros embolados, ensogados o enmaromados, comparables en crueldad con el espectáculo aristocrático de la corrida en el que el caballero tenía un papel preponderante en el acoso y muerte del toro, que también sufría las mil provocaciones que le causaban los peones desde los burladeros o caponeras, los arpones que la chusma le clavaban y los arañazos de algunos gatos introducidos en algún tonel que el toro desbarataba. En Sevilla, se documenta una corrida, a cargo de la cofradía de Santa Ana, con “seis o doce toros con cinteros y sogas para regocijo del pueblo”, llegando a generalizarse en las grandes corridas a caballo, con rejones, la provisión de un primer toro “para que sea burlado, humillado y muerto por el pueblo de a pie”.
El entusiasmo de la nobleza por las corridas se mantuvo durante el reinado de Carlos II, pero a partir del siglo XVIII, cuando la nobleza se desentendió del toreo a caballo, a raíz de la prohibición de Felipe V de las llamadas “fiestas de los cuernos” (también rehusó participar en un auto de fe organizado en su nombre al principio de su reinado), se impuso el protagonismo plebeyo en el toreo a pie, con la novedad de la muerte del toro a manos de la gente más vil y poco refinada vinculada con el abasto de carne y los mataderos, donde desarrollaron su particular modalidad tauricida hasta formar en el siglo XVII cuadrillas de peones o chulos provistos de capas, que se unieron a los patéticos y despiadados jinetes (varilargueros), para correr (provocar el acoso del toro), doblar (hacerle dar vueltas bruscamente con el engaño), pinchar y rematar (desjarretar) a los toros agotados que rehuían el doloroso encuentro con sus verdugos a caballo y los perros de presa. Pasando de ser el enfrentamiento con el toro un entrenamiento “deportivo” a un negocio lucrativo que siguió contando con el apoyo real para erigir en la Puerta de Alcalá de Madrid la vieja plaza de obra de fábrica, donada por Fernando VI a la Real Junta de Hospitales, que fue inaugurada en 1754.
A partir de la segunda mitad del siglo XVIII se destinan extensas tierras para pastos, mientras el matador de toros alcanza renombre como espada y se consuma la dictadura taurina, al margen de la ley, con la proliferación de plazas permanentes, al estilo de los coliseos romanos, como un cáncer de la razón, con la consiguiente perversión y vulgarización de las malas costumbres y la pérdida de valores éticos y sociales que los españoles ilustrados trataron de corregir, sin éxito, con una legislación más humanitaria y socialmente acertada.
La conciencia humanitaria ilustrada y el despotismo taurino
A finales del siglo XVIII, una iniciativa para civilizar las costumbres del país del conde de Aranda, ministro del gobierno ilustrado de Carlos III y presidente del Consejo de Castilla, desembocó en la promulgación de la Real Orden de 23 de marzo de 1778, que prohibía las corridas de toros de muerte en todo el reino, con excepción de aquéllas destinadas a sufragar, “por vía de arbitrio”, algún gasto de utilidad pública o fines benéficos, siendo éstas prohibidas también posteriormente por la “pragmática-sanción en fuerza de ley” de 9 de noviembre de 1785, que contemplaba su “cesación o suspensión”. Finalmente, por el decreto de 7 de septiembre de 1786 se consumó la total prohibición de todos los festejos, sin excepciones, incluidas las corridas concedidas con carácter temporal o perpetuo a cualquier organismo como “las Maestranzas u otro cualquiera cuerpo”. En 1790, otra “Real Provisión de los señores del Consejo”, erradicaba, no sólo la versión espectáculo de la recién inventada “corrida moderna”, sino cualquier celebración que tuviera al toro como víctima protagonista, en virtud de la cual se prohibía “por punto general el abuso de correr por las calles novillos y toros que llaman de cuerda, así de día como de noche”. En 1805, otro real decreto de Carlos IV reiteraba la abolición de las corridas de toros en España y sus territorios de ultramar, aunque se toleraban algunas excepciones con fines benéficos. Prohibición que dejó de ser efectiva incluso antes de la llegada de Fernando VII, el rey absolutista que restaura el tribunal de la inquisición (abolido en 1808) y da su apoyo a las corridas, mientras suprime las libertades y la constitución de 1812. Cerrando las aulas de la Universidad en todo el reino, al mismo tiempo que crea, en 1830, la primera escuela de tauromaquia, con sede en el matadero sevillano, que sería cerrada tras su muerte, en 1834, bajo la regencia de María Cristina.
El deseo de la mafia taurina de afianzar su poder e imponer su espectáculo a toda costa a la población española incrementa el ritmo de construcción de circos de muerte a lo largo del siglo XIX (en respuesta a la prohibición legal de las corridas), en cuyo período se erigen y se aumenta la capacidad de la mayoría de los que hoy están en uso. Provocando el apasionado clamor literario de la poetisa española Carolina Coronado (1823-1911) contra la profusión de circos taurinos, en su poesía Sobre la construcción de nuevas plazas de toros en España. Durante el siglo XIX se regula la matanza de los toros al margen de la ley, publicándose en 1836 la Tauromaquia completa, mientras se organizan espectáculos en los que participan perros y otras especies animales, al más puro estilo del antiguo circo romano, como el enfrentamiento que tuvo lugar en Madrid entre un toro y un elefante en 1898.
La muerte de miles de caballos, horriblemente destripados, convierte las corridas de toros en verdaderas carnicerías que acaban reduciendo la población equina a la mitad en el último tercio del fin de siglo, lo que motiva la introducción en 1928 del peto, una colcha protectora de invención francesa, que no elimina el sufrimiento del caballo, pero evita herir la sensibilidad de los espectadores que menos toleran la sangre.
Los ganaderos manipulan el comportamiento y la fuerza del toro reduciendo su tamaño y fabricando un animal acomodaticio por medio de sucesivos cruzamientos para adaptarles al ritual taurino “moderno”.
Pablo Iglesias (1850-1925), figura indiscutida del Partido Socialista (PSOE) desde su legalización en 1881, condena públicamente las corridas de toros; pero es su propio partido el que las legaliza de nuevo en España mediante el Real Decreto 176/1992, de Juan Carlos I, que, lejos de tipificar la crueldad como delito como corresponde a un gobierno constitucional democrático, establece las medidas para fomentar la barbarie taurina “en atención a la tradición y vigencia cultural de la fiesta de los toros”, especificando las características y el tamaño de las armas, legalmente homologadas, que los verdugos deben emplear para torturar a sus víctimas, como las banderillas; más largas que hace dos siglos, las banderillas negras (que reemplazaron a las de fuego con cartuchos de pólvora), para aterrorizar al toro manso que no colabora con sus verdugos, así como la puya o pica, la espada o estoque y la puntilla propia del matadero y el arsenal taurino.
El negocio taurino fuera de España: una cuestión de vida y muerte
Las corridas de toros en América, Francia y Portugal atravesaron las mismas vicisitudes que en España, decretándose prohibiciones civiles y eclesiásticas que, salvo algunas excepciones, no se respetaron, aunque contribuyeran al desarrollo de un estilo diferente de espectáculo, igualmente cruel, basado en el tormento y la muerte de un animal sensible.
En Francia, la entrada en vigor de la ley Grammont prohibiendo las corridas de toros el 2 de julio de 1850, no impidió la introducción de las corridas de muerte al estilo español, para satisfacer a la emperatriz española, Eugenia de Montijo, que intervino personalmente para solicitar la suspensión de la prohibición que afectaba a una serie de corridas en Bayona, programadas para el verano de 1853, en las que murieron 19 toros y 39 caballos. A pesar de lo cual, las corridas siguieron estando legalmente prohibidas durante cien años en todo el territorio nacional, hasta la adopción, por el Consejo de la República, el 12 de abril de 1951, de una proposición de ley declarando que la ley anterior “no era aplicable a las corridas de toros cuando una tradición ininterrumpida podía ser invocada”.
Temiendo que una mayor preocupación por los derechos de los animales haga más difícil mantener engañada a la opinión pública mundial, la mafia taurina trata desesperadamente de exportar su esperpéntico espectáculo a cualquier país sin ninguna tradición taurina como Egipto y Rusia, o a otras ciudades de Francia como París, donde intentaron organizar una corrida, en junio de 2002; o Carcasona, donde se montó una corrida por primera vez desde 1954, después de que el alcalde y la corte superior de justicia hicieran prevalecer la escapatoria legal de que existe “una tradición local ininterrumpida”, una disposición que excluye a las corridas de toros y peleas de gallos de las sanciones previstas en la actualidad para el maltrato de animales en la ley francesa de protección de los animales del 15 de julio de 1976.
“Según una encuesta francesa de 1993, el 83% de la población está en contra de las corridas de toros, y sólo las apoya un 11%”.
En Portugal, donde la crueldad y el sufrimiento de los animales es similar al resto de la península, a pesar de la prohibición de las corridas de muerte al estilo español en 1928, la tradición de matar a los toros en las plazas de las ciudades fronterizas con España continúa en lugares como Villa de Barrancos, donde las autoridades las han permitido durante décadas. Paradójicamente, una nueva ley permitirá nuevamente la matanza del toro en los ruedos, en las ciudades que puedan demostrar haber mantenido ininterrumpidamente la costumbre de matar toros y de haber incumplido sistemáticamente la ley durante al menos cincuenta años.
Los falsos argumentos utilitaristas en defensa de las tradiciones para justificar la tortura de los toros no justifican de ninguna manera ningún acto basado en el suplicio gratuito de nuevas especies animales, pero el abuso sistemático de animales de cualquier especie acaba insensibilizando a la opinión pública ante el sufrimiento animal, permitiendo, por ejemplo, incluso encierros de avestruces en Aragón y en poblaciones como Fuengirola, sin tener en cuenta las consecuencias físicas, psicológicas, morales o éticas para las víctimas involuntarias o para quienes participan de buena gana en cualquier espectáculo cruel y degradante.
Si deseamos atajar la violencia contra los animales de cualquier especie y empezar a construir una sociedad basada en el respeto a la vida y a los demás, debemos avanzar en la dirección más humanitaria de otros países de la Unión Europea como Alemania, Italia o el Reino Unido, y mejorar el estatuto de los animales en España y otros países como Portugal, Francia, México, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, condenando sin paliativos la tortura de cualquier ser vivo a nivel europeo e internacional y reformando el artículo 632 del Código Penal español, que es totalmente ineficaz para prevenir los casos de crueldad con los animales, ya que sólo se aplica a los espectáculos no autorizados legalmente, en cuyo caso el maltrato sólo está castigado como una falta, con una multa.
El despertar de la conciencia pública
Los continuos esfuerzos de las instituciones en apoyo de las corridas de toros y las fiestas crueles, en las que se torturan animales de varias especies en la España democrática, se enfrentan al creciente rechazo de una juventud más crítica que busca una relación más sincera y armoniosa con los animales y la naturaleza, y a una opinión pública más escéptica y dispuesta a cuestionar, no sólo la calidad y el origen de los alimentos, sino también las diversiones más aberrantes. Lo cual posibilitaría el fin de la permanente sangría nacional y un mayor progreso económico, social y cultural del país haciendo realidad el sueño de erradicar las costumbres violentas, insolidarias y crueles, como las corridas de toros, prohibidas hace más de dos siglos por nuestros ilustres antepasados como una enfermedad social que se manifiesta, de múltiples formas, destruyendo nuestra sensibilidad y el sentido ético y estético de cuantos aceptan como normal que las partes mutiladas de un animal herbívoro pacífico sirvan de recompensa a sus verdugos, y fomentando incluso el machismo y la violencia de genero; ya que si se acepta que un ser vivo pueda ser torturado por lucro y diversión, también la condición humana puede ser objeto de la misma consideración.
José Vargas Ponce, capitán de fragata, miembro y director de la Real Academia de la Historia, y notable erudito, amigo de los principales ilustrados de la época, como Jovellanos y Villanueva, resumió en su Disertación sobre las corridas de toros, escrita en 1807, todos los argumentos antitaurinos del siglo XVIII, trabajo que, lamentablemente, no trascendió más allá del limitado círculo académico, quedando inédito en los archivos hasta 1961, cuando Julio Guillén Tato, otro marino académico, editó la Disertación y alguna documentación complementaria, en la que el autor condena las diversas perversiones que se resumen en la corrida de toros: “¿Será posible que espectáculo por tantos títulos bárbaro, expuesto e indecoroso, haya tolerado siglos y siglos, sin repugnarlo, la gente española?”. En otro apartado sobre los perniciosos efectos que este espectáculo produce en el carácter colectivo de los españoles, dice: “Esto es en el fondo el objeto de cada corrida; esto es lo que representa y multiplica las escenas: fiereza procurada por el hombre, daños y carnicerías voluntarias, dechados perennes de crueldad y de ingratitud, y sangre vertida y mezclas de sangres, y siempre sangre y más sangre. Pues si estos son los ejemplos de los toros, ¿qué pueden producir los toros? Dureza de corazón, destierro de la dulce sensibilidad y formas tan despiadadas y crueles como el espectáculo que miran”.


Fuente: ivu.org

3 de agosto de 2009

Las corridas de toros supuestamente "incruentas", desenmascaradas por ACI. En Estados Unidos son ilegales.



El juego sucio taurino, de mentira en mentira, y tiro porque me toca. Mira por donde me llega un comunicado de un artículo de CAS Internacional (Comité Anti Stierenvechten) una plataforma animalista que se dedica exclusivamente a trabajar por la abolición de la tauromaquia en el mundo entero, en el que informa sobre las investigaciones realizadas por ACI (Animal Cruelty Investigations) en las que desenmascara dichas corridas "incruentas" y que lo denuncian públicamente con informes bien contrastados y fotografiados. Por lo tanto si se sabe con certeza la promoción o celebración de alguna de estas corridas en Estados Unidos, deberíamos denunciarlo inmediatamente a las autoridades competentes.
Los taurinos no saben que mentiras inventar para que su negocio siga prosperando, y es que saben muy bien que van a tener que hacer cola en el INEM, o vivir de las riquezas que han regalado a sus lujosas mujeres, que por algo están con ellos.
Os traigo el artículo íntegro para que lo podáis comprobar vosotros mismos y si lo creéis conveniente que lo dinfundáis en vuestros blogs, webs y/o redes sociales para el conocimiento de todo el mundo. Para que las manipulaciones taurinas no sigan dañando al animal. Ni corridas incruentas, que no lo son ni mucho menos, ni de ninguna especie. ABOLICIÓN DE LA TAUROMAQUIA.

"La organización afincada en Los Ángeles llamada Animal Cruelty Investigations (ACI) recientemente han desenmascarado públicamente las llamadas ‘corridas incruentas’ que han sido organizadas durante años en California por la población portuguesa, mostrando que en realidad son todo, menos ‘incruentas’.
En dos investigaciones separadas, una en una corrida de toros (tourada) en Artesia el 23 de mayo de 2009 y otra en Thornton una semana más tarde, se descubrieron que las banderilhas que supuestamente sólo deberían terminar en una punta de velcro que se pegaría a la tela de velcro normalmente colocada en el lomo del toro en estos eventos, escondían de hecho una verdadera punta metálico afilada. Cuando los toros fueron examinados por un ‘oficial de bienestar animal’ (aprobado por el Estado de California para inspeccionar actividades como esta), él descubrió que en efecto bajo la tela el toro tenía pinchaduras y sangraba. El oficial en Artesia confiscó las banderilhas y paró el evento, pero los oficiales en Thornton tuvieron menos suerte porque cuando hicieron lo mismo junto con oficiales de policía locales, fueron agredidos por los participantes de la corrida. Los detalles de la condición médica de los oficiales no son todavía disponibles, pero se hicieron arrestos.
Según ACI, la ley de California deja claro que es ilegal organizar tales corridas de toros, aun si no hay ningún intento de apuñalar o herir a los animales. Las secciones de código penal 597B y el M expresamente prohíben las corridas de toros en este estado, incluso si no se mata al toro.
Jane Garrison, portavoz de ACI, declaró, "
Animal Cruelty Investigations se compromete a tomar todas las medidas posibles para desenmascarar, exponer y prevenir mas corridas de toros ilegales en California. Si es necesario, ACI está lista para tomar todas las medidas necesarias para asegurar que aquellos que abusan animales de esta manera son procesados al grado más alto de la ley".
En CAS International hemos sabido durante bastante tiempo que los EE. UU tienen en efecto una pequeña industria taurina, con nueve plazas de toros permanentes, dos escuelas de toros, varias granjas de toros de lidia, toreros profesionales, etc. Todo esto ha estado pasando durante décadas en California y ya se está extendiendo en otros estados (como una corrida de toros anunciada en Las Vegas, Nevada, para el septiembre próximo) con la bandera políticamente correcta de 'corridas incruentas’. Esperamos que esta ‘revelación’ despierte a más grupos de protección animal norteamericanos –y también individuos – para que traten de parar los avances de la industria taurina en su país".

Visto en:
cas-internacional.org

1 de agosto de 2009

Del artículo: "El futuro de los toros son las corridas sin sangre".



Esto es ya desmesuradamente muy fuerte...La cuestión es seguir engañando y enriqueciéndose a costa de los toros. Los tauricidas están tan nerviosos porque el chollo se les va a acabar en España y como sus mentes no dan mucho de sí, intentan trasladar la salvajada nacional a otros países, eso sí: siempre con triquiñuelas a ver si pican. No os perdáis este artículo de La Vanguardia. No sé si reír o llorar.

"El futuro de los toros son las corridas sin sangre"

"El empresario ha organizado espectáculos en Las Vegas con banderillas de velcro y sin espadas

Dice que lo respetan en Las Vegas, que se ha hecho un nombre. Más que un nombre, en realidad, ganó un apodo. Un mote fiero que suena muy yanki, a neón y fichas de juego: Don Bull, el señor Toro. Pedro Haces Barba, empresario mexicano, descendiente de españoles, se ha propuesto hacer de las corridas de toros un espectáculo a lo USA. Quiere afianzar un circuito en los EE.UU. Sin sangre, con bellas mujeres florero, sin espadas, y usando banderillas de velcro. Para algunos es una herejía quitarle a la fiesta su esencia sangrienta. Para otros, distintas formas para un mismo sufrimiento animal. Para él, el toro de Nevada: simple y puro espectáculo.
Las corridas se celebrarán en el South Point Arena de Las Vegas, en septiembre y diciembre, contando con grandes figuras del torero (El Juli, Enrique Ponce, Ortega Cano, etc.). Sus corridas, dice, guardan el espíritu del boxeo. Las proclama como el futuro de un espectáculo cada vez más acorralado por las leyes y el sentido común. Un coctel Frankenstein que podría bien llevar el nombre de Frank "Paquirri" Sinatra. Agitar espectáculo, convertirlo en un extraño juego, en un divertimento más de las incombustibles noches del desierto, que visitan millones de personas al año. Donde los hombres juegan, y ahora los animales también sufrirán los lances de la fortuna.

¿Por qué eligió Las Vegas, un lugar tan atípico y alejado de las corridas de toros, para celebrar estas "corridas sin sangre"?
Porque es precisamente un lugar atípico, cualquier cosa puede ocurrir. Desde que te case Elvis Presley a los juegos más innovadores.

Habrá tenido problemas en los EE.UU. para importar una fiesta que llega a causar rechazo por su agresión contra el animal…
Simplemente estaba prohibido. Cuando hice la primera propuesta casi me sacan tirado de las orejas del despacho del alcalde. Lo más complicado fue convencer a las autoridades, a los ecologistas, a los congresistas, a las uniones antirracistas, a las asociaciones de empresarios, a las asociaciones hoteleras, a los dueños de los casinos, a los italianos, a los judíos… Después de eso, ya di los grandes pasos.

¿Qué clase de corridas serán?
En los EE.UU. yo haré unas corridas modernas, suprimiendo el tercio de varas, y suprimiendo el tercio en el que muere el toro. Juntos con los toreros, al estilo de lo que hacía Don King en el boxeo, vamos a poner bellas mujeres ataviadas con los trajes de cada país y a caballo. Habrá banderas y se tocaran los himnos nacionales.

¿Y el toro no será arponeado, lastimado, o herido?
No. Saldrá el primer toro, y se hará la lidia con el capote, como se hace en cualquier plaza de cada país. Después vendrá el tercio de las banderillas, y se hará con velcro. Hemos cambiado los rejones de acero por una cinta adhesiva que tenemos más que probado que no se cae. El torero tendrá media hora y al terminar la lidia se le premiará con puntos. Va a ser un gran espectáculo.

Piensa que este tipo de corridas son el futuro de la fiestas al tenor de las fuertes presiones que crecen en contra de la tauromaquia…
Personalmente sí. En nuestro espectáculo no tocamos al toro, aquí no hay una gota de sangre, y eso sería bueno que se empezara a hacer en Barcelona, por ejemplo. Que lo probaran.

¿Se refiere a que Barcelona quiere proclamarse ciudad antitaurina y abolir la tauromaquia?
Yo creo que no se debe abolir. Creo que la fiesta es la fiesta. Hay formas de hacer y alternativas muy buenas como las que estamos planteando.

¿Qué pasaría si se lidiara un toro en los EE.UU. del mismo modo que se hace en España?
No lo permitirían. La problemática que tenemos hoy con leyes y reglamentos es muy grande. Desafortunadamente en los EE.UU. si a ti te atropellan no pasa nada, pero no le des una patada a un perrito, pues vas a la cárcel. Sería un lío muy gordo. Tampoco vamos a permitir que ningún torero lleve una espada.

¿Por qué?
Por la seguridad de él. Pero eso no va a ocurrir. Hemos platicado con los toreros y las autoridades a fondo. Los toreros vendrán a Las Vegas porque es una novedad, segundo, porque es un gran mercado, y tercero, porque me tienen confianza.

¿Están buscando afianzar un circuito del toreo en los EEUU? ¿Abrir nueva afición y mercados?
Eso es ya un hecho. Tengo una exclusiva en Las Vegas firmada para los próximos diez años. Cada temporada habrá corridas en septiembre, en honor a México, y en diciembre, por España. Yo voy a enseñar España al mundo. Porque de los 6.000 espectadores que caben en la plaza, se televisará a 200 países. La gente tendrá conocimiento de la fiesta y la querrán ver en su esencia en España.

¿Entendieron toreros como El Juli o Enrique Ponce que no debían matar al animal?
Hace 200 años tú y yo no estábamos sentados en una silla tan cómoda, era dura como una piedra. Y casi por aquel entonces morían en las plazas entre diecisiete y veinte caballos al día. Después surgió el peto que protegía al caballo. Es la evolución. Es sencillo: no vamos a picar, no vamos a matar al toro. Esto no quiere decir que yo sea un profeta, y que venga a decir que la fiesta de los toros debe cambiar. Sólo vamos a ser respetuosos con los usos y las costumbres de cada lugar.

En los años sesenta y ochenta ya hubo incursiones como la suya en los EE.UU .y no funcionaron. ¿Por qué iba a funcionar esta?
En el año 1965, a las afueras de Las Vegas, hubo una corrida de toros, y corrió Manuel Capetillo, un mexicano. No funcionó porque era una sola corrida, a la afueras, improvisado. La diferencia con nuestro evento es que es toda una temporada.

Y con grandes nombres del toreo…
Las mejores figuras del toreo mundial. Figuras de la talla de El Juli, Enrique Ponce, Ortega Cano, Antonio Barrera, El Fandi, por mencionarte algunos.

¿Pero existe afición en los EE.UU.?
Yo no te podría decir si hay gran afición, pero si que tienes peñas taurinas en las ciudades más importantes de los EE.UU. Tienes peñas en Nueva York, en Chicago, en San Francisco, en Los Ángeles, en Turlock… en 20 o 30 ciudades. Y nosotros los vamos a hacer en Las Vegas, que es como el Vaticano en Italia, un lugar independiente.

¿Tienen vendida alguna entrada?
Para el día 14 y 15 de septiembre no queda una sola entrada. Para las de los días que irán del 27 al 30 de septiembre estamos ya abriendo las taquillas".


Visto en: http://www.facebook.com/ext/share.php?sid=124093334877&h=PpDFK&u=qxKXY&ref=mf

Foto: Pedro Soler

31 de julio de 2009

Un cuento taurino



Este cuento está basado en hechos reales y sirve de respuesta a las declaraciones que ha hecho recientemente el doctor Illera, director del departamento de Fisiología animal de la facultad de veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, en la revista taurina 6 toros 6, número 656, del 23 de enero de 2007. Sus declaraciones fueron publicadas bajo el título: “Por qué el toro no sufre”.
Soy un toro de lidia, de esos que pasan más o menos cuatro años a cuerpo de rey en las maravillosas dehesas que pueblan mi país, conocido en determinados ambientes como la piel de toro. Soy tan importante para la cultura de mi pueblo, que en muchos lugares, su bandera nacional se adorna con mi silueta dibujada entre tres líneas horizontales de colores, dos rojas y una amarilla. Soy tan representativo para el resto del mundo que he sido elegido como mascota del próximo Eurobasket de baloncesto que se celebrará en España el próximo verano. Me han bautizado con el nombre de Bravo. Eso sí, me han puesto una camiseta roja de tirantes y una botas de baloncesto.Durante los cuatro años que vivo a cuerpo de rey, a veces, me someten a una cosa que se llama la tienta, el acoso y el derribo, que dicen es para medir mi bravura y mi trapio, aunque en definitiva no es más que para cabrearme. También pasé por otra experiencia desagradable que es el herrado, pero prefiero no recordarlo.Soy un bóvido, como las vacas frisonas o las charolesas, pero mi destino es diferente. Mientras que a unas las alimentan para producir leche y a las otras para producir carne, a mí me crían para matarme. Bueno, a ellas también las matarán, pero de forma diferente.Un día, cuando más o menos he cumplido los cuatro años, me suben a un camión y me introducen en un espacio no demasiado grande. Alguna vez había subido en algo semejante. Fué cuando era más pequeño y me llevaban a las tientas. Algún amigo también lo utilizó para ir de una dehesa a otra, y otros, para ir al mismo sitio que las frisonas y las charolesas, es decir al matadero.Entre unas cosas y otras, yo me estreso mucho y, entonces, mi sistema endocrino formado entre otras por unas glándulas llamadas hipotálamo, hipófisis y adrenales, se ocupa de descargar unas sustancias llamadas hormonas. Mi sistema nervioso periférico, le dice cuando me estreso a mi otro sistema nervioso, el central, que estoy angustiado, que tengo miedo. Yo, acostumbrado a vivir al aire libre y a hacer lo que me da la gana, de repente me veo encerrado en un espacio pequeño, que encima se mueve. Antes, como es lógico, he opuesto mucha resistencia, así que todavía estoy más enfadado, además de nervioso. Por esta razón he descargado a mi sangre mucho cortisol. Hay un veterinario que cuenta que igual somos claustrofóbicos, y que por eso nos estresamos mucho, pero no es más que una suposición sin ningún fundamento científico.Es entonces, como he dicho antes, cuando en mi sangre, si me hacen unos análisis, se verá que tengo mucho cortisol. Esta es una de las cosas que dicen los estudios del Dr. Illera. Al fin y al cabo es la hormona del estrés. Hay otras sustancias que se llaman betaendorfinas y otras que se llaman catecolaminas, que también las produce mi organismo en estas ocasiones. De las primeras, las betaendorfinas, que dicen que controlan el dolor, en estos casos no produzco muchas, de las segundas, entre las que está la adrenalina, genero algo más.Cuando me bajan del camión me llevan a una especie de cuadras, creo que las llaman chiqueros, en las que me vuelven a encerrar. Si la plaza donde me van a matar es importante igual me tienen allí uno o dos días, y quizás me den algo de comida. Pero si es de esas pequeñas o de esas prefabricadas, lo normal es que muera el mismo día de mi llegada.A mi me tocó en una plaza grande, de esas que se llenan de gente con sus comidas y sus bebidas, sus peinetas, y sus buenos trajes; de esas donde al torero se le pagan muchos millones y los espectadores pagan mucho por ver como me lidian y me matan; de esas a las que va mucha gente importante, empresarios, futbolistas, políticos, actores, músicos, famosos, “famosotes”, incluso a alguna, ha ido el rey de España. Bueno, también va gente más modesta, pero esos se ponen en una zona que llaman tendido de sol o bien ocupan las localidades más baratas.A lo que me van a hacer lo llaman arte, pero la verdad es que nunca supe, ni sabré por qué, y tampoco me importa demasiado.Durante el tiempo que estuve en los chiqueros, ví, que tres de los toros que habían salido al ruedo volvían. Uno vino bastante bien, no sangraba, ni al parecer le dolía nada. Bueno, sí, le dolía una pata y cojeaba. Esa es la razón por la que había sido devuelto. Me comentó que había pasado un gran susto, que eso que había conocido ahí fuera le había estresado mucho. Tenía mucho cortisol en la sangre, pero betaendorfinas pocas. Esto se sabe porque le hicieron unos análisis de sangre cuando regresó. El siguiente en volver, si que estaba hecho polvo, el pobre. Un señor subido en un caballo le había clavado varias veces una cosa que llaman puya. La verdad es que sangraba bastante, respiraba muy deprisa, y en uno de los lados de su pecho se notaba palpitar su corazón muy rápido, demasiado. A este también le hicieron unos análisis, pero los resultados eran diferentes. Tenía muy altas las betaendorfinas y también las catecolaminas, pero las cifras de cortisol no eran las esperadas, si como él decía había sufrido tanto. Será exagerado el tío, pensé para mis adentros.El tercero que volvió estaba más fastidiado que el anterior. De su cuerpo manaba mucha más sangre, y de su boca también salía algún hilillo rojo. Se movía muy despacio, mugía. Me murmuró, porque no podía casi expresarse, que además de los puyazos, le habían puesto banderillas. Efectivamente, sobre su lomo sobresalían unas cosas alargadas. Unos señores se las fueron retirando y ví que sus puntas eran una especie de arpones. Al quitarlas salieron unos enormes chorros de sangre. A éste también ví que le sacaban sangre para los análisis. Los resultados, según dice el veterinario que los hizo, eran parecidos al que habían devuelto antes, pero las tasas de cortisol tampoco eran las esperadas. De betaendorfinas también andaba sobrado, y de catecolaminas. Que raro pensé yo, será como dicen los que defienden la “fiesta”, que somos unos exagerados, que el sufrimiento que padecemos no es tan grande. Dicen además que como tenemos la sangre llena de betaendorfinas, somos capaces de neutralizar el dolor, y casi sentir placer.Estaba yo absorto en estos pensamientos, cuando de repente oí mucho alboroto, música y gritos. Me azuzaban para conducirme por un camino limitado a ambos lados por tablones y de pronto, sentí un dolor importante en mi zona dorsal. Antes de salir a la plaza también me habían propinado algún “garrotazo”. Me habían pinchado y clavado una cosa que llaman divisa. Me sentí nervioso, asustado, tenía miedo. Soy un toro, así que los mecanismos de defensa psíquica como es pensar en otras cosas o tener conciencia de lo que está pasando que ponen en marcha otras especies como los humanos, yo no puedo utilizarlos. De repente mi sistema nervioso periférico le ha dicho a mi cerebro que les diga a mis glándulas que secreten las hormonas del estrés. Mi hipotálamo va a producir mucho CRF, que le dirá a mi hipófisis que produzca mucha ACTH, que a su vez le dirá a mis adrenales que descarguen mucho cortisol. Lo que quiere mi organismo es tranquilizarme, volver a la normalidad mi respiración acelerada, decirle a mi corazón que deje de latir fuerte. Pero no, es imposible. Acabo de salir a un recinto abierto, con un piso de arena fina y me veo rodeado de un gran gentío que grita, grita y aplaude. No sé donde estoy, y esto me asusta aún más. Mis glándulas descargan más hormonas, mi sangre se inunda de cortisol. Bueno, y también de adrenalina, y de noradrenalina, que son catecolaminas. También estoy descargando algunas betaendorfinas. Me he pegado alguna que otra carrerita, embistiendo a un señor que no había visto nunca que me llama a gritos y me enseña un trapo. Dicen que es rojo porque a mi me atrae mucho ese color. Es mentira, yo sólo veo en blanco y negro, mis ojos no tienen células especializadas para distinguir los colores. Lo cierto es que es rojo para que la sangre que emanará de mis heridas, no se note demasiado en el trapo. Os imagináis que fuera blanco…Después de unas cuantas embestidas a varios señores con trapos en sus manos- derecha o izquierda, según que sean diestros o zurdos-, he notado que me quieren llevar hacía una zona determinada. No lo distingo bien, porque por la posición de mis ojos, mi visión lateral es muy limitada. Pero sí, ya lo veo, es un caballo con un señor encima. Conozco a este animal porque cuando me han hecho lo que llaman acoso y derribo, los señores que querían tirarme al suelo con sus largas lanzas con un pincho iban montados en ellos. Mis hormonas del estrés siguen muy altas en mi sangre. Mi volumen sanguíneo está intacto todavía.Ahora, lo que me van a hacer es lo que denominan descongestionarme, quitarme fuerza, hacerme más lidiable, o como se ha dicho recientemente producirme algo de dolor para que mi cuerpo atlético, que es especial y diferente al del resto de las especies, descargue en milisegundos unas sustancias milagrosas que me quitarán el dolor. Las llaman betaendorfinas, las “hormonas del placer” o de la “felicidad”. En mi sangre ya hay unas pocas circulando, por la divisa que me pusieron y porque mi respiración ya está muy acelerada. Para conseguir eso me hacen embestir al caballo, y yo, como soy bravo, voy a por él. Vaya tontería que acabo de cometer. De repente he sentido un dolor enorme. Hay ahí arriba algo que me está haciendo daño. En realidad yo creo que es el caballo, así que para defenderme, le embisto con todas mis fuerzas. Pero no puedo, no puedo más, esto duele mucho y empiezo a notar cierta debilidad en mis patas. La sangre empieza a manar en la zona donde se localizan mis vértebras torácicas y dorsales. Al parecer, el picador no ha acertado con la puya y me la ha clavado en una zona que según los entendidos no es la adecuada. Los que saben de esto, dicen que la puya debe ser clavada en el morillo, que es una zona donde mis músculos están muy duros, pero claro, como yo me muevo mucho, pues no aciertan. La puya se sale, el picador la vuelve a clavar, y más dolor, y más sufrimiento. Decido retirarme, no puedo derribar al enemigo. Algunas estructuras anatómicas de mis vértebras, lo que llaman apófisis espinosas y transversas han sido fracturadas. Algunos huesos de mi columna han sido aplastados. Me imagino lo que se vería si me hicieran una radiografía. Mi médula espinal, que es un cordón nervioso que está protegida por estas estructuras óseas, se empieza a encontrar presionada, y debido a la hemorragia que me han producido, hay sangre que ha invadido el canal medular, que en algunos tramos también se empieza a encontrar presionado. Me duele mucho, así que mi sangre se está llenando de betaendorfinas. Mis receptores del dolor, que se llaman nociceptores, han recibido esta desagradable sensación y mi sistema nervioso periférico le ha dicho al que manda, el sistema nervioso central, que descargue betaendorfinas para paliarlo. Sigo estresado, tengo pánico, necesito cortisol, así que mi cerebro ya debería estar diciéndole a mis glándulas que lo produzcan en cantidades industriales. Pero hay algún problema que todavía no sé muy bien cual es. Mi corazón pide sangre para aportar a mis órganos, mis células piden glucosa y mi sangre se llena de ella para compensar el gasto energético que tengo, mis pulmones inspiran y espiran a una velocidad de vértigo, necesitan oxigeno con urgencia. Mis funciones vitales se han vuelto locas con tanta alteración.Los señores de los trapos rojos me llaman, me chillan, zarandean sus manos, quieren que vuelva a que me hagan más daño, me niego, me doy la vuelta, quiero desaparecer. Sigo nervioso, estoy sufriendo y me duele, pese a mis betaendorfinas.Me han dado un momento de respiro. Mientras, suena una música que apenas oigo. Están en lo que llaman el cambio de tercio. Estoy muy asustado, no sé lo que me espera. Mis amigos que fueron devueltos a los corrales me habían contado algo, pero en base a sus análisis de sangre creía que exageraban.Al poco rato veo un nuevo señor, que no lleva en sus manos ningún trapo rojo, sino una especie de palos. Los tiene levantados a la altura de su cabeza y en su punta brilla algo metálico. Hace sol, por eso veo el reflejo. Me llama, se acerca hacia mi corriendo, voy a por él, y de repente, siento un fuerte dolor agudo en mi columna que me hace pegar un salto. De nuevo siento mis vértebras dañadas, mis músculos perforados, mi sangre mana. Así ocurre tres o cuatro veces más, no recuerdo. La segunda vez he intentado empitonar con mis cuernos al de las banderillas, pero las fuerzas no me responden. Con el tercero no he tenido ni fuerza para correr, me he rendido, ha pasado a mi lado y casi me he quedado quieto. Estoy agotado. Nuevas banderillas, más dolor, más y más.Dicen que cuanto hay un estrés se pasa por tres fases: la primera es la que llaman de alarma, la segunda la llaman de adaptación o de resistencia y la tercera es la de agotamiento. En las dos primeras el organismo descarga catecolaminas y cortisol en cantidades importantes. ¿Y que pasa en mi sangre?, ¿que hace mi cuerpo ante tanto dolor, ante tanto destrozo? ¿Qué puede hacer mi especial organismo para contrarrestar tanto sufrimiento? Recuerdo que antes de salir a la plaza, y en los primeros momentos, la ACTH y el cortisol, como consecuencia de mi miedo y mi ansiedad circulaban por mi sangre en grandes cantidades. Si me hubieran sacado sangre en este momento, los valores de estas hormonas, según los últimos estudios, estarían elevados pero no muy lejanos a los que tenía cuando estaba en la dehesa viviendo tranquilamente. Que raro, algo está pasando. ¿Será que ya no estoy estresado? ¿Será que ya no sufro? ¿Será que me he adaptado? ¿Influirá que me estoy agotando?La respuesta la tienen esos buenos médicos que intentan evitar el dolor en sus pacientes antes, durante y después de las operaciones. Han descubierto que cuando el sistema nervioso no está intacto, como estaba el mío cuando me subieron al camión y cuando estaba en la plaza, antes de la lidia, la transmisión nerviosa no funciona adecuadamente. Quiero decir que como me han metido puyazos y banderillas se han “cargado” parte de esa transmisión nerviosa que debería decirle a mi cerebro que les dijera a mis glándulas que produzcan mas CRP, y como consecuencia más ACTH, y como consecuencia más cortisol para aliviar mi sufrimiento. Pero no se puede, no es científicamente posible. Mis catecolaminas, que se han ido produciendo en grandes cantidades para aliviar mi tensión arterial, mi flujo sanguíneo, mi función cardiaca y mí respiración se están agotando, pero aún así tengo mecanismos celulares que las siguen produciendo. ¿Recordáis?, alarma, adaptación, resistencia, agotamiento.Y qué pasa con mis betaendorfinas. ¿Por qué mi organismo no puede producir cortisol y a estas sí puede producirlas? La respuesta de nuevo la tienen los buenos médicos. Resulta que cuando el sistema nervioso no está intacto, el organismo tiene otro mecanismo para generarlas. Hay células capaces de hacerlo aunque el sistema nervioso esté alterado. Uno de los lugares donde estás células, llamadas de la inmunidad, las producen, es en zonas próximas a las lesiones, en especial donde se ha producido una lesión y se está desarrollando una inflamación. Por eso los análisis dirían que mi sangre está cargada de betaendorfinas después de las puyas y las banderillas, pero no tiene el cortisol que debería tener si es que estoy sufriendo tanto.
Lo que vendrá después son lances del estúpido juego al que me someten los humanos. Tengo que embestir de nuevo el trapo rojo del que más euros recibe entre los que me han hecho daño, del matador, del que terminará con mi vida. Mi vida a costa de algo que llaman faena. Efectivamente, me están haciendo una faena, y gorda.Lo cierto es que ya me da lo mismo, estoy muy cansado, estoy agotado, estoy en la última fase del estrés. Quiero embestir, quiero luchar, pero no puedo. La verdad es que durante un rato, a pesar del daño que me han causado, me encuentro un poco mejor, ya no hay puyas, ni banderillas, pero después de tres carreras me encuentro de nuevo muy mal. He vomitado, echo sangre por mis ollares, mis extremidades no me sujetan, me he caído tres o cuatro veces. Cada vez veo peor, pero, aún así saco fuerzas de flaqueza.Por un momento me vuelven a dejar tranquilo. He visto al torero cambiar algo que llevaba detrás del trapo por algo que ha brillado, que tiene más brillo que las puntas de las banderillas. No sé que es, pero tampoco me importa. Vuelve hacia mi, quiere que embista una y otra vez, una y otra vez, sin darme descanso. Cada vez mana más sangre de mi cuerpo. Estoy mugiendo de dolor, estoy sufriendo, estoy agotado, no puedo seguir.
El torero se ha situado frente a mí, me mira, ha sacado algo de detrás del trapo rojo. Apunta con el utensilio hacía mí, me enseña el trapo por debajo de mi cabeza, la bajo y embisto. He sentido otro enorme dolor, he sentido que algo se ha rasgado en mi interior, me falta el aire, creo que mis pulmones se han roto, alguno de mis grandes vasos sanguíneos, ha sido seccionado. Mis pulmones se encharcan, me tambaleo, me estoy muriendo. Un gran vómito de sangre sale de mi boca y mi nariz. A paso lento, muy lento, me dirijo a algún sitio donde apoyarme, mis patas ya no me sujetan, estoy cerca de lo que llaman el burladero. ¿Tendrá esto algo que ver con eso que llaman hacer burla? Yo creo que sí, durante un rato se han burlado de mí, haciéndome “entrar al trapo”, haciéndome cargar contra un caballo que yo creía que me hacía daño, haciéndome correr hacia un señor con banderillas en sus manos. La peor burla ha sido la última: el matador ha tirado su trapo al suelo, me ha hecho bajar la cabeza, embestir y me ha clavado su espada. Me he tumbado, quiero que me dejen en paz, quiero morir. Pero no, “ellos no quieren que sufra”. Lo que en realidad quieren es que nadie vea mi agonía. Tiene gracia, llevo agonizando desde hace mucho rato y ahora se preocupan de la estética. Con mis ojos vidriosos, empañados por las lágrimas veo a un hombre que se acerca, se ha agachado ligeramente y me ha insertado algo en el cuello. Siento otro profundo dolor, me ha seccionado la médula, y yo convulsiono. Esto se ha terminado.Ya no tendré nunca la oportunidad de descargar cortisol, catecolaminas o betaendorfinas. ¿Para qué?
Y ahora, todos a pensar.
Gracias humanos.
(José Enrique Zaldívar Laguia.Veterinario).
Fuente: jesade.wordpress.com

19 de julio de 2009

El toro, ese ser indefenso a merced de su matador


(Foto de Gabriel Tizon)


La continua tiranía que el ser humano ejerce sobre los animales se manifiesta en múltiples aspectos que cualquiera puede contemplar día a día. Pero quizás el que mayor rechazo puede causar en una persona sensible es el espectáculo taurino. Además de ejercerse un acto de abuso hacia un ser indefenso, este se produce con la complicidad y connivencia de las altas instancias, de los medios de comunicación y del publico que alienta jalea y apoya.
Decimos que el toro es un ser indefenso porque por muchas astas y fuerza que tenga jamás podrá vencer la inteligencia, el numero y los medios que el ser humano va a poner en el ruedo para acabar con él tras ejercer unos cuidados y muy elaborados actos, que algunos llaman arte y estética, cuyo fin no es mas que el ir destrozando su cuerpo poco a poco para así convertirlo en un guiñapo sangriento a merced del torero.
Quizás alguno piense que el toro nace para morir en la plaza y que sin Fiesta en los ruedos la especie se extinguiría. Para cualquiera que respete a los animales el predeterminar a una serie de individuos para ser masacrados es como menos un acto de crueldad premeditada. El toro de lidia es un bóvido cuya bravura no es más que la selección que los ganaderos han hecho a lo largo de muchos siglos y que han acrecentado incentivando sus rasgos violentos desde que el animal nace. Aun así muchos toros de lidia son tildados de mansos al llegar a la plaza de toros y sufrirán aun mas castigo si cabe por su falta de “bravura”.
Los medios de comunicación nos venden que fuera de España la fiesta de los toros es admirada. Nada más lejos de la realidad. Cualquiera que trate con extranjeros se dará cuenta que el estereotipo del torero y la fiesta de los toros es una lacra que nos ancla en un pasado que por todos los medios estamos intentando dejar atrás. La imagen de bárbaros y país violento y atrasado no nos la quita nadie. Si es cierto que los turistas acuden a las plazas de toros, por curiosidad y sin saber exactamente que es lo que acontece dentro. Muchos no son capaces de ver terminar la corrida y salen horrorizados, sobre todo si se encuentran cerca de la arena, donde los detalles de las heridas que va sufriendo el toro son mas evidentes. Tan Dantesco es el espectáculo que Televisión Española tiene prohibido a sus cámaras y realizadores el tomar planos cortos del toro durante la faena.
La declaración de ciudades y pueblos “anti-taurinos” ha sido un paso importante para comenzar a demandar una verdadera revisión de lo que es cultura y tradición en España. A pesar de los esfuerzos que el mundo taurómaco esta desplegando, la gran mayoría de la sociedad española esta posicionada, claramente, en contra de las corridas de toros. Un espectáculo cruel, sangriento y violento no puede ser considerado “Fiesta nacional” de ningún país que se considere civilizado. Los impuestos que todos pagamos no pueden seguir alimentando una fiesta basada en la crueldad y tortura hacia los animales.
Los personajes públicos deben replantearse que imagen están dando acudiendo a las matanzas de toros, sobre todo si lo hacen de forma oficial y asumiendo el papel de representantes sociales.
¡Basta ya de costumbres violentas y sangrientas!
¡Basta ya de financiar la tortura de animales!
¡Basta ya de explotación animal!

Fuente: ecologistasenaccion.org

15 de julio de 2009

"Fiesta Nacional". Poema de Julio Ortega Fraile.



Dobla sus patas exangüe,
abate su astada cabeza,
se derrama en el suelo su sangre,
se convierte en hálito su fuerza
y su bramido se vuelve silencio.
Su mirada, se extravía en la Nada,
intenta respirar,
pero el dolor le viene a ahogar
en un último temblor.
Tendido sobre la arena
le va abandonando la vida
por cada suerte,
por cada herida,
llevándose su postrer aliento,
y va penetrando la muerte,
poseyendo cada entraña,
tejiendo cual araña
una mortaja sobre el negro cuerpo.
A su lado,
embriagado de sangre ajena,
triunfante sobre la arena
alza sus brazos victorioso,
exaltado y orgulloso
por tan sublime faena
el eterno vencedor;
aclamado por su proeza
hará leyenda su valor.
El muerto, será despedazado
y acáso su cabeza
sea el trofeo admirado
de algún lujoso salón.
Es la Fiesta Nacional:
La Parca vestida de luces
hundiendo con bizarría
su estoque en el animal,
arte, arrojo y maestría
y la bestia cayendo de bruces
en el instante final.
El verdugo sale a hombros
entre aplausos y ovaciones
haciendo su nombre historia.
El toro sale arrastrado,
su cadáver lacerado
es ajeno a tanta gloria.
Las aclamaciones para el torero,
para la víctima el silencio,
para el astado el cuchillo,
para el maestro el dinero,
y la muchedumbre exultante y feliz,
el ser inferior volvió a doblegar su cerviz
ante el dueño del acero.
Oid los motivos de la horda:
"dicen que no sufre
en el ardor de la batalla...",
cuando habla la crueldad
la razón se calla -.
"Aseguran que es tradición,
la lucha en su esencia más pura...",
el crimen convertido en cultura,
la brutalidad hecha institución -.
Y aún se proclaman defensores
los expertos criadores
mejorando día a día la raza,
siniestros cuidados y atenciones,
ha de estar en perfectas condiciones
para ser inmolado en la plaza -.
No les conmueve la pena
cuando yace sobre la arena
el toro herido de muerte.
Sólo una mente aberrante
puede disfrutar con la tortura.
Sé que al fin, ha de llegar el día
en el que no haya muerto ni matador,
triunfarán entonces la bondad y la ternura
sobre el culto a la agonía y el dolor.

(Julio Ortega Fraile)

25 de junio de 2009

Día Mundial Antitaurino (25 de Junio)



No tenemos nada que celebrar aún pués hasta la abolición de la tauromaquia no podremos tirar petardos ni emborracharnos ni felicitarnos; tenemos que seguir trabajando y luchando para que algún día lo podamos celebrar, y si así no fuera, si nosotros no lo viéramos, estoy convencida que algún día la tauromafia será prohibída, por lo tanto trabajemos para dejar el legado a nuestros niños de un mundo sin violencia, sin sadismo, sin celebraciones sangrientas a costa de la tortura, humillación y sacrificio de los animales. Sigamos luchando por los animales que tanto nos necesitan, pidamos clemencia, porque ellos en la hora de su tortura la piden sin voz.
Utiliza este logo y pégalo donde quieras.
ABOLICIÓN DE LA TAUROMAQUIA!!

14 de junio de 2009

Informe científico sobre el sufrimiento del toro de lidia



Encontré este interesantísimo artículo escrito por el veterinario José Enrique Zaldívar y que creí conveniente compartir con todos mis amigos animalistas y algunos desconocedores y otros que ignorantemente o interesadamente argumentan que el toro no sufre porque es un animal fuerte. Que sea fuerte no quiere decir que se quede inmune a la astucia y maldad del hombre.

"Esta es la transcripción de mi ponencia presentada en el Foro Mundial de los Animales celebrado en Barcelona en los primeros días del mes de mayo.Ya ha pasado más de un año (febrero 2007) desde que casualmente leí en el diario El País una columna que Rosa Montero titulaba “Ay”, en la que se hacía eco de un “increíble” estudio hormonal realizado en toros de lidia. Fue una casualidad sin duda. Si las casualidades no existieran, jamás habría escrito una réplica a dicho estudio, y por lo tanto no estaría aquí. Lo que me llevó a estudiar y a sacar mis propias conclusiones sobre lo que el profesor Illera ha publicado, fue la indignación.De la noche a la mañana, la neuroendocrinología de un mamífero se ha hecho especial, y el dolor y el sufrimiento de un animal que todos, incluidos los taurinos, daban por hecho, se han esfumado.Dado que ningún medio con rigor científico se ha hecho eco de su estudio y de sus conclusiones, mi réplica, se basa en recortes de diversos medios de prensa que si han publicado algo al respecto de forma interesada: 6 Toros 6, El Burladero, El Mundo, ABC, y algunas páginas de países de América Latina, adonde también han llegado sus conclusiones. Todos estos medios han recibido mi contestación y todos las han ignorado, salvo el Diario de La Rioja. Tele 5, a través de su desaparecido programa El Buscador, se dignó a hacer pública una mínima parte de lo que yo he respondido. Han quedado archivadas mis explicaciones, ya grabadas, para el programa La Noria (al parecer por incomparecencia de los taurinos), y quizás en breve, se haga pública una entrevista que me hicieron para las noticias de TVE. Según me han comentado recientemente, hay una amplia oposición en dicho medio para que sean emitidas.Se nos silencia, pero no debemos callar. La verdad y la razón nos asisten.Supongo que muchos de los aquí presentes tendréis conocimiento de la existencia del estudio, y por tanto de la aparición por arte de magia del supertoro del S XXI. Sobre esto versará mi charla.En febrero del año pasado, en la revista taurina 6 toros 6, aparecía un extenso reportaje cuyo título era: “Por qué el toro no sufre”.En su introducción dejaba claras sus intenciones: “El estudio echará por tierra muchos de los vacuos argumentos de animalistas y anti taurinos”. El cuento que nos cuentan (valga la redundancia) se basa en la determinación de una serie de hormonas que hacen del toro de lidia un animal especial endocrinológicamente, ya que su respuesta ante el estrés y el dolor es totalmente diferente a la del resto de los animales. Aquí, nada más empezar, se constata el primer error en el que incurre en el estudio:Ninguna otra especie animal ha sido sometida a una lidia así qué, no podemos saber cual sería su respuesta ante tamaña tortura.Cuando se llega a una conclusión científica de tanta importancia se deberían aportar datos de otras especies sometidas al mismo experimento. No es el caso, y evidentemente nunca lo será. Esto echa por tierra cualquier estudio comparativo.Más tarde, a lo largo de mi exposición, os ampliaré la información sobre este asunto pero, decir que el toro durante la lidia descarga diez veces más betaenforfinas que la especie humana, es no decir absolutamente nada.Según se nos cuenta, el toro, una vez lidiado, es decir ya cadáver, presenta unos niveles de cortisol (hormona medidora del estrés) inferiores a los que presenta un toro de lidia transportado en un camión, deduciendo por tanto que, el toro sufre más durante el transporte que durante la lidia. Otro nuevo error: Él habla de determinaciones de hormonas durante la lidia, cuando en realidad, la mayoría de los toros analizados estaban muertos en el momento en que se realizaron las extracciones de sangre. Seamos coherentes y hablemos por tanto de un estudio que se realiza en el cadáver de un animal que para su desgracia ha sufrido una lidia.En el estudio se nos presenta a los toros de lidia divididos en varios grupos:
· Grupo 1: Toros que salen al ruedo y que son devueltos a los corrales antes de ser lidiados. Según el estudio, estos animales que no han sido picados, ni banderilleados, ni han pasado por el estoque ni el descabello, son los que sufren más ya que sus niveles de cortisol en sangre son los más altos. Se nos dice que el toro sufre más estrés durante los primeros cinco minutos que está en el ruedo que durante el resto de la lidia, ya que una vez iniciada ésta, sus niveles de cortisol tienen valores prácticamente normales.
· Grupo 2: Toros que salen al ruedo y que, tras la suerte de varas, son devueltos a los corrales. Los niveles de cortisol en estos animales son anormalmente menores que los determinados en el grupo 1.
· Grupo 3: Toros que salen al ruedo y que, tras la suerte de varas y de banderillas son devueltos a los corrales. Los niveles de cortisol medidos en estos toros son menores que los del grupo 1 y los del grupo 2. Varios aficionados al toreo me han informado que, el número de estos toros es muy pequeño. Es decir, raramente se devuelve un toro a los corrales después de ser picado y banderilleado.
· Grupo 4: Toros que salen al ruedo y que pasan por todas las suertes de la lidia, incluido el estoque y el descabello. La sorpresa que deparan las mediciones de cortisol en estos cadáveres es asombrosa. Su cortisol es menor que el de los grupos anteriores.
¿Será verdad que el toro de lidia es inmune a la tortura? ¿Será verdad que su respuesta hormonal ante el estrés es única? ¿Será verdad que un toro que tan “sólo” ha sido transportado o que tan “sólo” se ha dado una vuelta por el ruedo, tiene más estrés que los toros que han pasado por una, por dos o por todas las suertes de la lidia? Pues no, no es verdad.Afortunadamente los médicos y algunos veterinarios preocupados por minimizar el sufrimiento, en este caso psíquico (estrés), tienen respuesta para casi todo. Respuestas a las que por el momento no se ha prestado la más mínima atención.Él, sigue manteniendo que el estrés durante el transporte es tres veces mayor que durante la lidia. Al parecer, “el tercio de varas sirve para descongestionar al toro, para relajarle”, y en una interpretación muy libre que yo hago de sus conclusiones “para hacerle más llevadero el calvario”. Ésta afirmación ha quedado en entredicho hace mucho tiempo por parte de veterinarios taurinos que dicen lo siguiente al respecto: “Tradicionalmente se decía que uno de los fines de las puyas eran descongestionar al animal, pues como consecuencia del estrés de la lidia se produce congestión. Pero, conociendo el volumen de sangre normal que se pierde como consecuencia de esta suerte (que oscila entre 1.5 litros y 2.5 litros, es decir, menos del 10% del volumen total de sangre circulante), este fin puede quedar en entredicho.He hablado anteriormente del cortisol, pero, ¿Qué es?:
Podemos decir que es una hormona natural que fabrican todos los animales desde unas glándulas situadas en zonas próximas a los riñones que reciben el nombre de adrenales.
Podemos decir que es una hormona íntimamente ligada al estrés. En condiciones normales, los animales tienen una serie de mecanismos para mantener esta hormona en unos niveles adecuados para la vida pero, ante determinadas circunstancias, y una de ellas son las situaciones que provocan estrés, esta hormona, se fabricará en cantidades exageradas. Cada especie tiene por tanto unos valores fisiológicos perfectamente conocidos y determinados, que se verán incrementados ante situaciones que no son las habituales.
Su descarga está mediada por otras hormonas que son descargadas desde otras glándulas. Es lo que se conoce como eje hipotálamo (CRF)-hipófisis (ACTH)-adrenales (cortisol). Todas estas respuestas hormonales están mediadas por el sistema nervioso, dato sumamente importante que debéis retener para comprender lo que más adelante os contaré.
Y es aquí, en este mecanismo hormonal en que se encuentran implicadas estas tres glándulas y el sistema nervioso, en donde debemos encontrar esa extraña respuesta al estrés de la que nos habla. Es precisamente en la lidia, y en sus tercios, en donde está la respuesta, y es precisamente este estudio el que nos demuestra la brutalidad de todos estos lances a los que es sometido el toro.Tenemos numerosos datos extraídos de documentos publicados por veterinarios de plazas de toros en los que se nos explica con todo lujo de detalles lo que son capaces de hacer la puya, las banderillas, el estoque y el descabello. Me refiero en concreto a una serie de publicaciones de veterinarios de la Universidad de Córdoba (Luis F Barona y Antonio E Cuesta López), de la Fundación de Estudios Taurinos y de la Unión de Criadores del Toro de Lidia (Fernández Sanz y Villalón González Camino).La puya mide 9 cm y se divide en dos partes, una de 6 cm de acero encordado y otra de 3 cm de púa piramidal. La función de este instrumento es la de ser clavado en una zona anatómica del toro de lidia llamada morrillo, que es la parte más elevada del cuello, desde la nuca a la cruz. Se trata de una zona con un importante paquete muscular. Es donde asientan los músculos extensores, responsables de los movimientos del cuello y de la cabeza y por tanto del recorrido de los cuernos.Las puyas, según los taurinos entendidos, sirven para ahormar la cabeza, regular el acornear, quebrantar el poderío, comprobar la bravura, descolgar la cabeza y dificultar el derrote, es decir que ésta no tenga movimientos bruscos. Para conseguir todo esto, la puya debe lesionar la musculatura cervical dorsal y los ligamentos de la nuca. Lo curioso es que se sabe que tan sólo un 4.7% de los puyazos cumplen su misión.En los estudios anteriormente mencionados tan sólo 13 de los 276 puyazos analizados fueron aplicados en la parte del morrillo, siendo el resto traseros o caídos. El 42.38% fueron aplicados sobre la región de la cruz, el 34.06% justo por debajo de dicha región, el 25.3% en las paletillas y el 16.3% muy trasero (en el dorso o debajo de éste).Quiere esto decir que no se apuntó al morrillo, sino más bien a la zona de la cruz, donde se encuentran los músculos y cartílagos que unen las extremidades anteriores entre sí y el tronco, y que nada tienen que ver con los músculos extensores y elevadores de la cabeza, y si mucho que ver con la unión muscular de ambas extremidades que es vital para la locomoción del toro.En conclusión, la consecuencia de picar en dicha zona es restar movilidad al toro, o dificultar su movimiento al afectar al aparato locomotor y no a los músculos del cuello.En los numerosos tratados publicados por veterinarios taurinos, se puede leer:Al picar en la zona de la cruz o más trasero, se han llegado a fracturar apófisis espinosas de vértebras torácicas, se han dañado vasos sanguíneos que irrigan músculos importantes para la locomoción, se han seccionado o lesionado ramas dorsales de nervios espinales, que pueden producir, y producen en ocasiones cojeras transitorias o pérdida de manos por inhibición refleja del plexo braquial, que es el centro nervioso del que parten los nervios que inervan las extremidades anteriores (muchos toros, al salir del caballo pierden una o las dos manos por dicha lesión nerviosa). Los puyazos traseros o caídos pueden llegar a perforar la pleura y afectar al pulmón, pues la distancia entre la piel y la pleura es más pequeña, y se puede llegar a producir neumotórax con la consiguiente insuficiencia respiratoria.Todo lo referido anteriormente no me lo he inventado yo, sino que está publicado por los veterinarios nombrados anteriormente.También se sabe que las puyas son capaces de infringir heridas de hasta 30 cm de profundidad (con una media de 25 cm). Se sabe que la mayoría de estas heridas presentan hasta 5 trayectos diferentes. Se sabe que el picador hace uso de trucos para castigar más si cabe al toro. Me refiero a lo que en términos taurinos se conoce como el “barrenado” (consiste en girar la puya como un sacacorchos) y el “mete saca”, que hace que un puyazo sea como si se hubiera picado al toro 7.4 veces, y que impide al toro huir cuando siente dolor. Hablamos de un animal de 500 kilos que tiene que embestir contra un peso de 1000 kilos (caballo, picador y apeos).En las publicaciones a las que he hecho anteriormente referencia también se puede leer:• “Es preciso no olvidar que con sólo alcanzar los músculos del raquis, el animal puede quedar profundamente lesionado”• “Hay que tener presente que la puya tiene una gran facilidad para penetrar mucho más de su longitud, y por eso, cuando el puyazo es trasero y la distancia de los cuerpos vertebrales a la piel es menor, pueden alcanzarse los mismos con producción de hemorragias que muchas veces no se exteriorizan sino que pueden afectar al canal medular con compresión de la médula”• “Cuando el puyazo se realiza caído y afecta a los músculos inervados por nervios procedentes del plexo braquial, que es responsable de la inervación de todo el miembro anterior, se puede producir una inhibición refleja del plexo braquial de cada lado a través de la médula”• “El toro sale tocado del caballo en la columna vertebral y se pueden producir lesiones en la parte alta de las costillas”• “Al embestir el toro y no poder con el caballo y el picador, las delicadas articulaciones de las manos sufrirán, lo que facilitará el meter la puya en la zona vertebral”,• “La mala colocación de las puyas y las malas artes provocan hemorragias mayores de las deseadas, que pueden llegar a un 18% cuando lo normal sería de un 10%. Un toro tiene por término medio 38 litros de sangre (75 ml/kg de peso). Sobre el volumen de sangre de un toro, debo decir (y desconozco si será un error de imprenta), que el profesor Illera, afirma en sus respuestas a 6 toros 6, que un toro tiene 66 litros de sangre, exactamente el doble de lo que en realidad tiene.El siguiente instrumento de tortura que se utiliza en la lidia son las banderillas. Se trata de una especie de arpones de 6-8 cm de longitud. Son colocadas en las zonas en donde se aplicaron las puyas. Su función es desgarrar músculos, nervios y vasos sanguíneos, y provocar una mayor pérdida de sangre, gracias al efecto de la gravedad que provocan sus soportes con el movimiento del toro durante el resto de la lidia. Con el objeto de que no se desprendan, y por tanto que cumplan su función, llevan un arpón de 16 mm de ancho.El estoque es una espada curvada de 80 cm. La colocación “ideal” sería en lo que se conoce con el nombre de hoyo de las agujas, que son dos. Se sitúan a la derecha y a la izquierda de la columna vertebral a la altura de la 3ª y 4ª vértebra dorsal. Su fin es la lesión o corte de la vena cava caudal, lesión de la arteria aorta posterior, y a veces, lesión de los vasos de la entrada del pecho que forman el tronco braquiocefálico. Si el torero acierta (cosa que no sucede casi nunca) se produce la muerte en pocos segundos y sin vómitos. Tras una serie de espasmos y temblores el toro cae, normalmente patas arriba.Lo que sucede con más frecuencia es que el estoque lesiona cordones nerviosos laterales a la médula, lo que provoca la desconexión de todo el aparato motor de la caja torácica, lo que a su vez provoca una gran lesión del pulmón, que incluso puede llegar a destrozar la base del corazón si el toro es brevilíneo. Se verán afectados los pulmones y los grandes bronquios: La sangre pasa del pulmón a los bronquios, de allí, llega a la traquea, y sale al exterior por la boca y la nariz, a veces a borbotones.En otras ocasiones, se atraviesa el diafragma, lo que provocará la muerte del toro por asfixia, ya que le produce una parálisis por lesión del nervio frénico. El toro tendrá hipo y andará hacía atrás.Se dan casos en que las estocadas son tan traseras que pueden llegar a lesionar el hígado y la panza.En otras ocasiones veremos unos pequeños hilos de sangre en la boca y en la nariz. Esto sucede cuando el estoque ha tocado la parte más externa de los pulmones y el toro se tragará su propia sangre.La tortura finaliza con el descabello y/o la puntilla. El descabello se realiza con una espada similar al estoque pero es recta y tiene un tope de 10 cm. Se introduce en el primer espacio intervertebral y su objetivo es seccionar la médula. Se dan casos de toreros que han necesitado hasta 21 descabellos para alcanzar su objetivo. Si con esto no se consigue el fin perseguido, se hace uso de la puntilla, puñal de 10 cm de longitud.Una vez analizadas, según lo expuesto anteriormente, las numerosas y graves lesiones que sufre el toro, es el momento de explicar una de las razones, para mí la principal, del por qué los valores de cortisol en el toro lidiado no sean los que deberían ser.Para ello transcribiré diversas conclusiones extraídas de trabajos de medicina científicamente contrastados:• “Trabajos experimentales clásicos demostraron que para que ocurran ciertas respuestas endocrinas, como es la que media la liberación de cortisol a través de la ACTH, es necesario que estén intactos el estímulo neuronal y la transducción de la señal al sistema nervioso central”• Y añade: “Por ejemplo, no existe respuesta de ACTH a operaciones en pacientes parapléjicos con transección de la médula espinal a nivel de la vértebra torácica 4”• “La respuesta a estímulos nociceptores no activan la respuesta hormonal (la medida en el estudio) a menos que estén intactas las vías neuronales”• “La respuesta puede amortiguarse o evitarse por lesiones neuronales (demostrado con bloqueos anestésicos) o de médula espinal”.Yo opino que, este tipo de lesiones, son muy similares a las que producen las puyas en el sistema nervioso del toro.Por tanto, después de saber las lesiones neurológicas que son capaces de provocar las puyas, las banderillas, el estoque y el descabello:• ¿Será racional pensar que la respuesta hormonal anormal en lo que respecta al eje hipotálamo-hipófisis-adrenales tiene su por qué?• ¿Es lógico que el toro transportado o que el que ha salido al ruedo y no ha sido lidiado tenga más cortisol que el que ha sido parcial o totalmente lidiado? Es lógico, porque esos toros tienen su sistema nervioso intacto.• ¿Es lógico que los toros parcialmente lidiados tengan más cortisol que los cadáveres a los que se ha sacado sangre después de sufrir las puyas, y las banderillas, y cuya médula espinal ha sido finalmente seccionada en su totalidad? Claro que es lógico.Por si fuera poco, existe otro mecanismo hormonal descrito por Selye hace muchos años, y que tiene vigencia en la actualidad. Se conoce como Síndrome General de Adaptación.Ante una situación de amenaza para su equilibrio, todos los organismos emiten una respuesta con el fin de intentar adaptarse. Selye define este fenómeno como el conjunto de reacciones fisiológicas desencadenadas por cualquier exigencia ejercida sobre el organismo por la incidencia de cualquier agente nocivo llamado estresor. Se puede definir pues, como la respuesta fisiológica específica del organismo ante cualquier demanda o agresión, que pueden ser tanto físicas como psicológicas.No me extenderé demasiado en la descripción de este fenómeno, pero os diré que pasa por tres fases:• Fase de alarma (con dos sub-fases, la de shock y la de contra shock), en las que se produce inicialmente una importante descarga de adrenalina, y posteriormente de ACTH, y como consecuencia de cortisol.• Fase de resistencia o adaptación en que el organismo intenta superar, adaptarse o afrontar la presencia de los factores que percibe como una amenaza. Los niveles de corticoesteroides se normalizan, y desaparece la sintomatología del estrés pero, si el estímulo es recibido una y otra vez, suele suceder que aparezca una hipertrofia de la corteza adrenal, que establece un nivel de vitalidad por encima del que partimos.• Fase de agotamiento que ocurre cuando la agresión se repite con frecuencia o es de larga duración, y cuando los recursos del animal para conseguir un nivel de adaptación no son suficientes.Ya he dicho antes, que mi explicación a los anormales niveles de cortisol que presenta el cadáver del toro lidiado, se deben a las lesiones neurológicas descritas, pero también algunos etólogos y la doctora Susana Muñoz, achacan esta falta de respuesta al estrés, al agotamiento fisiológico al que es conducido el toro a través de la lidia. Quiere esto decir que no sabemos por que momentos de la curva de Selye estaban pasando los toros analizados, ya que las extracciones de sangre no se producen en momentos puntuales de las diversas suertes por las que pasa el toro, sino que son realizadas a posteriori, es decir, cuando los toros vuelven a los corrales vivos (los menos) o muertos (los más). No se trata por tanto de un estudio secuenciado, que sería indispensable para llegar a las conclusiones a las que se quiere llegar. Pudiera ser que la suma de factores condujera a esta atípica respuesta.Existen otras sustancias que el profesor Illera ha encontrado en grandes cantidades en los cadáveres de los toros lidiados. Estas sustancias se engloban dentro de las denominadas catecolaminas, y son la noradrenalina (producida por el sistema nervioso simpático) y la adrenalina (producida por la médula adrenal). Dice en sus declaraciones que estas sustancias se encuentran en una mayor cantidad en los toros lidiados que en los transportados, cosa totalmente lógica.La noradrenalina es segregada por las terminaciones nerviosas simpáticas, aumentando su concentración principalmente en el estrés de tipo físico, en situaciones de alto riesgo o de agresividad.Estas sustancias son las encargadas de poner al organismo en estado de alerta preparándolo para luchar o huir. Curiosamente la adrenalina y la noradrenalina se elevan enormemente cuando se somete un animal a una situación de estrés y aumentan proporcionalmente a la intensidad y la gravedad de las lesiones. Si el toro lidiado tiene más catecolaminas en su sangre que el que no ha sido lidiado es evidente que éste último ha sufrido más.Las concentraciones de catecolaminas en sangre consecutivas a una lesión se correlacionan mejor con el volumen de pérdida sanguínea y se observan además después de todas las formas de shock:• Aumento de la coagulación.• Incremento del ritmo cardiaco que puede desembocar en hipertensión arterial.• Vasodilatación muscular y vasoconstricción cutánea.• Incremento de la producción de tiroxina.Es normal encontrar elevaciones importantes de estas sustancias como respuesta a estímulos como hipotensión, hipovolemia, hipotermia, hipoglucemia, hipoxia, dolor, ansiedad, y miedo. Es importante conocer que estas sustancias se utilizan en medicina y veterinaria cuando se requiere un efecto rápido y sinérgico sobre la función cardiaca. Por ejemplo, en una urgencia médica como es la insuficiencia cardiaca congestiva descompensada o simplemente una insuficiencia cardiaca aguda, su administración puede salvar la vida.La segunda parte de éste desvarío científico, se basa en la aparición de unas sustancias denominadas betaendorfinas que el profesor Illera ha encontrado en grandes cantidades en el cadáver del toro lidiado. Su presencia, al contrario que el cortisol, es mucho más alta en estos toros que en los transportados en un camión o en los que salieron al ruedo y fueron devueltos a los corrales antes de pasar el calvario de las diversas suertes de la lidia.Nuevo error del estudio al calificar a las betaendorfinas como hormonas neutralizadoras del dolor. Como he dicho anteriormente, en sus manifestaciones dice que, el toro lidiado descarga diez veces más betaendorfinas que la especie humana., y cómo he dicho antes, repito la pregunta: ¿alguno de ustedes ha sido lidiado?Existen numerosos estudios sobre estas milagrosas sustancias, que algún “descerebrado” catalogó como las hormonas de la felicidad. Se sabe que se descargan en grandes cantidades durante el ejercicio, durante el consumo de drogas, y durante el acto sexual en la especie humana, pero también se sabe que son, junto con el cortisol, uno de los mediadores más importantes en las situaciones de estrés. Se sabe también que su descarga aumenta en casos de hemorragias para reestablecer el volumen de sangre circulante o proporcionar sustratos de energía. También aumentan cuando se produce lo que se conoce como Síndrome de choque circulatorio, así como cuando hay un shock neurogénico y trastornos ventilatorios.A ver como se explica esto: El toro lidiado tiene menos cortisol que el esperado, con lo que se concluye que sufre poco estrés pero, resulta que su sangre está inundada de betaendorfinas que, curiosamente también se producen por el estrés. Y mi pregunta va más lejos: ¿Si las lesiones provocadas en el sistema nervioso por las puyas, las banderillas, el estoque y el descabello, impiden una normal respuesta hormonal en cuanto a la ACTH y el cortisol, ¿Por qué sí se produce con respecto a las betaendorfinas?Pues una vez más, la medicina humana tiene respuestas para casi todo:• “Se ha demostrado que la descarga de betaendorfinas se produce también a través de mediadores celulares, a través del sistema inmune, localmente en la zona donde se produce el dolor, es decir a nivel de los tejidos dañados”• “Lo hace liberando lo que se denomina POE. El POE más abundante liberado por los linfocitos (células del sistema inmune) es la betaendorfina”• “Su liberación a partir de células inmunes se produce principalmente por acción de la CRF (hipotálamo), de la interleucina 1 beta, de la interleucina 6 y del factor de necrosis tumoral alfa”• “Ésta regulación sería la responsable de la respuesta que aparece cuando se produce la agresión en una zona denervada o bloqueada por lesiones neurológicas importantes, ya que no existe el estímulo neurológico aferente”.Volvemos de nuevo a la importancia que tienen las lesiones neurológicas producidas por las suertes de la lidia a nivel del sistema nervioso.Lo cierto es que es un error mayúsculo considerar a las betaendorfinas como sustancias neutralizadoras del dolor. Son muchos, numerosos, los estudios realizados en medicina humana que demuestran sobradamente que así es. La mayoría han sido realizados en mujeres de parto, y revelan que a mayor dolor (expresado por las mujeres a través de entrevistas después de dar a la luz) mayor es el valor de betaendorfinas detectadas en su sangre.Está científicamente demostrado que en los partos distócicos, es decir, en aquellos en que hubo mayor sufrimiento fetal, tanto la madre como el feto contenían en su sangre un mayor valor de betaendorfinas.Esto contradice lo que se nos cuenta, ya que según él, estas sustancias serían capaces en el toro de lidia de neutralizar el dolor. ¿Por qué en el toro de lidia sí y en el resto de las especies no?Curiosamente las mujeres que recibieron cursillos de preparación para el parto fueron las que menor dolor manifestaron, y casualmente eran las que tenían niveles de betaendorfinas menores en su sangre. Queda claro según esta última apreciación que estas mujeres sintieron menos estrés y menos dolor a la hora de dar a luz, y por tanto su organismo descargó menos betaendorfinas. Estas mujeres por tanto, estaban más preparadas para afrontar una experiencia estresante y dolorosa como es el parto, y por ello sintieron menos estrés y menos dolor lo que condujo a una menor descarga de betaendorfinas.Podemos decir por tanto que las betaendorfinas no son neutralizadoras del dolor, sino medidoras y mediadores de él y del estrés. A mayor dolor y mayor estrés, mayor cantidad de betaendorfinas en la sangre. Puedo decir que estas sustancias naturales han sido purificadas e inoculadas como analgésicos y que nunca han sido capaces de neutralizar el dolor, salvo cuando se administraron por vía intracraneal, y además, su vida media es sumamente corta.No quiero incurrir en el error que se incurre en el estudio, es decir en comparar especies. A mí no se me va a ocurrir decir que el parto de una vaca es igual de doloroso que el de una mujer, porque estaría faltando a la verdad.Para concluir diré, que gracias al estudio, a las mediciones de ACTH, de cortisol, de noradrenalina, de adrenalina y de betaendorfinas, sabemos que el toro lidiado sufre durante veinte minutos aproximadamente una de las mayores torturas a las que puede ser sometido gratuitamente un animal. Sus conclusiones, sin él quererlo, nos han ayudado a comprender lo que esconde en realidad detrás de la “fiesta nacional”.Y para terminar, esperando no haberos aburrido demasiado, os diré que el profesor Illera incurre en una nueva contradicción que a mí me parece más grave que las anteriores:En el año 2002, se publicó una tesis doctoral con el título: “Influencias de la lidia sobre los perfiles hormonales plasmáticos en el ganado bravo”. En el resumen de dicha tesis, se puede leer entre otras cosas: “A la vista de los resultados obtenidos, se observa que la lidia provoca un aumento significativo de las concentraciones de cortisol y de corticosterona (ACTH), tanto en novillos como en toros”. Los grupos de toros analizados para esta ocasión son los mismos que han sido analizados en el estudio del que os he hablado. Curiosamente, ésta tesis fue dirigida por el profesor Illera. Cinco años después de publicarse esto, asistimos a la presentación de un estudio, que también forma parte de una tesis doctoral, pero que dice todo lo contrario.Conclusiones parecidas ya fueron publicadas en el año 1996 por una importante revista científica francesa (Renueve Medecine Veterinaire), en cuyo estudio se decía:En este trabajo hemos estudiado la activación del eje corticotropo en el toro de lidia después de la corrida, por el cruce de la estimación de parámetros indicadores directos (concentraciones sanguíneas de cortisol y de ACTH) e indirectos (num. De glóbulos blancos, fórmula leucocitaria, glucosa sérica y colesterol suprarrenal). También se ha estudiado la relación entre la activación del eje corticotropo y el comportamiento manifestado por los animales a lo largo del combate. Se han comparado los toros toreados en la feria de San Fermín con los de la feria del Pilar. La diferencia fundamental de estas dos ferias reside en el encierro que solo se practica en Pamplona. La existencia de una respuesta de stress aparece en la mayoría de los toros estudiados por la presencia de signos tanto directos como indirectos de la activación del eje corticotropo. Sin embargo, los toros toreados en Pamplona han tenido una respuesta de stress más intensa. También se ha observado que en Pamplona el porcentaje de animales con caídas es significativamente más débil que en Zaragoza. Una razón de estas diferencias podría encontrarse en el encierro. Éste podría constituir un estímulo previo de la activación del eje corticotropo pudiendo provocar este aumento de la respuesta del eje de cara al stress del combate.Podríamos pensar en función de los estudios mencionados, el que se ha hecho público en febrero de 2007, y el que se publicó en 2002 ( que corrobora el de la revista francesa a la que he hecho referencia publicado seis años antes) que existe una profunda contradicción entre ambos.Lo que si queda demostrado sea cual sea el que se ajusta más a la realidad, es que la lidia supone un importante estrés para el toro, y que tendrán que ser los que han incurrido en la contradicción los que nos den explicaciones. En cuanto al dolor que se infringe al toro, las altas tasas de betaendorfinas que se han detectado en sus cadáveres dejan claro que ha sido enorme, considerando a estas hormonas como lo que son, es decir, mediadoras y medidoras del dolor y del estrés, y de ninguna manera neutralizadoras de los mismos.
José Enrique Zaldivar Laguía.(Veterinario)."

Fuente:Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia

4 de mayo de 2009

No permitas que tu dinero se destine a la tauromaquia. Si pagas, invitas.



Desde hoy día 4 de mayo y hasta el día 30 de junio, se realizará la Declaración de la Renta por parte de los españoles. Y para informaros del protocolo a seguir para presentar vuestras quejas y reclamaciones a Hacienda en contra de que utilicen tus impuestos para subvencionar la tauromaquia, escribimos este post de bienvenida y a título informativo para todos los amigos antitaurinos.

Desde hace ya muchos años los empresarios del mundo de la tauromaquia reciben cifras millonarias en concepto de subvenciones, las que son afrontadas con nuestros impuestos.
Las encuestas realizadas por la empresa de investigación de mercados Gallup indican que más del 80% de los españoles no es aficionado al toreo o está en contra de esta actividad. Así y todo, los empresarios y organizaciones de este sector reciben estos millones año tras año, y pagados por todas las familias españolas, empresarios, profesionales y trabajadores en todos los sentidos y sin distinción, guste o no guste.
La acción consiste en que digamos, fuerte y claro, que no queremos que nuestros impuestos sean utilizados para subvencionar las vergonzosas corridas de toros. Existen muchas causas para presentar esta queja: porque te avergüenza que nos reconozcan, mundialmente, por el país que ha institucionalizado como expresión máxima de su cultura el maltrato a un animal, en este caso el toro; porque te parece barbárico el hacer sufrir a un animal sea cuál sea; puedes hacerlo porque no quieres que tus hijos sean educados en esta forma de violencia; puedes hacerlo porque consideras que existen otras prioridades a las que entregar estas subvenciones; puedes hacerlo porque crees que la queja es una opinión, un derecho y, en ocasiones, una obligación. Si no te quejas, no te quejes.

¿De qué manera te puedes quejar?
En la Agencia Tributaria, conjuntamente con tu declaración de la renta, la que tenemos que comenzar a presentar en estos días.
¿Qué debes hacer?
Es muy sencillo. Conjuntamente con tu declaración de la renta debes presentar una Carta/Queja u Hoja de Reclamación con el siguiente texto:

Señores de la Agencia Tributaria Presidencia
Estimados señores del Ministerio de Economía y Hacienda Sr. Ministro
Me dirijo a Ustedes, por las competencias que les otorgan vuestras funciones, para presentar y declarar mi total rechazo y desagrado al enterarme que, con mis impuestos, colaboro directa e indirectamente con la actividad taurina, mediante las subvenciones que se les otorgan a los empresarios y organizaciones de este sector.

Mediante la presente pretendo obtener una respuesta satisfactoria en tanto los contribuyentes podamos optar por ejercer o no nuestros aportes a esta actividad, declarándome en total desacuerdo con que el Gobierno Central, las Autonomías, Diputaciones, Ayuntamientos y cualquier organización pública y estatal, gubernamental o legislativa, realicen aportes económicos que sólo colaboran al embrutecimiento de nuestra gente, ya sean los espectáculos taurinos como cualquier otro tipo de actividad, donde además y empeorando la situación, se establezca como forma de divertimento un espectáculo donde se maltrata a un animal.

Por otra parte, tengo la plena seguridad de que todavía existen en nuestro país, y fuera de él, cientos de miles de causas solidarias, de protección social, medioambientales, de educación, arte, deporte y cultura que necesitan de subvención, ayudas y aportes, y que de momento no las tienen o bien son escasas para el alcance de sus objetivos. Lo mismo que sucede con otros empresarios, de todos los sectores, los que no reciben ningún tipo de ayuda estatal para llevar adelante sus actividades comerciales y seguir generando puestos de trabajo y crecimiento económico.

Como contribuyente solicito una respuesta a mi disconformidad.

Atentamente,
FIRMA
NOMBRE y APELLIDOS:
NIF:
DIRECCIÓN:
PROVINCIA:
CÓDIGO POSTAL:
E-MAIL:

Indicaciones para una correcta presentación.
Presentación de la Renta de forma personal: Si vas a realizar la presentación de tu declaración de la renta de forma personal y presencial en las oficinas de la agencia, lleva dos copias impresas la carta que adjuntamos, o bien lleva dos copias impresas con los textos que tú creas convenientes, pero siempre lleva contigo dos copias. Entrega una de ellas firmada y pide que se te selle o firme la otra. Si te indican que la forma de reclamar es escribiendo tu queja a mano y en el momento, ya sea en un libro o unas páginas por triplicado, coloca tus datos y pon “No quiero que mis impuestos se utilicen para subvencionar la tauromaquia”. Verifica bien que hayas colocado tus datos personales imprescindibles en la Hoja de Reclamaciones para que puedan/deban responderte. Si ya has hecho la declaración pero igualmente deseas realizar la queja debes saber que puedes hacerlo, solo tendrás que ir nuevamente a las oficinas o bien hacer la queja por Internet, que te explicamos a continuación.
Presentación de la Renta por Internet: Para realizar tu queja forma en la Agencia Tributaria por Internet Clica en este enlace. En primer lugar deberás completar tus datos y en motivo colocar Queja por las Subvenciones a la Tauromaquia. Luego ya puedes copiar y pegar los textos contenidos en la Carta de Reclamación, utilizando el botón ubicado debajo y a la izquierda de la página (Introducción de Texto SIN EDITOR) o bien adjuntarla utilizando el botón ubicado debajo y a la derecha en la página (Adjuntar Archivos aportados por el Interesado). La reclamación por Internet puedes hacerla tanto unos días antes como unos días después de tu presentación de la renta, o bien conjuntamente.
- Presentación de la Renta mediante Gestor: Si encomiendas la presentación de la renta a tu gestor reenvíale este documento por e-mail, fax o entrégaselo en mano impreso para que siga estos pasos en tu nombre. Él luego te entregará tu copia firmada o la copia del documento oficial de la queja presentada. No olvides reclamárselo.
- Presentación de la renta en el Banco: El banco es el peor sitio para presentar la queja, pues suelen no admitirlas. Aquí hay dos opciones: o bien se mete la carta en el sobre (no la sellarán) y será una queja que llegue y acabará en la papelera del empleado de la Agencia, pero simbólicamente podríamos decir que está hecha. Otra opción, más aconsejable, es una vez hecha la declaración entrar a internet y hacer la queja.

La cifra total anual de ayudas al sector taurino en dinero público, ronda los 550 millones de euros, casi 100.000 (cien mil) millones de pesetas. Cada familia española (unidad standard de 4 miembros), está aportando anualmente unos 47 euros anuales al sostenimiento y promoción de la actividad taurina. ¿En que?:- Construcción y remodelación de plazas de toros.- Escuelas de tauromaquia, tanto en dinero, como en material y compra de animales para hacer prácticas.- Peñas y asociaciones taurinas.- Subvenciones por cría y sacrificio de toros usados para lidia.- Empresarios de la industria taurina.- Compra de toros para fiestas populares.- Seguridad y limpieza en fiestas populares.- Subvenciones por dehesas.- Promoción nacional e internacional de "la fiesta".- Gasto público en la seguridad social por accidentes en las fiestas populares.- Subvención de ferias, eventos y congresos de índole taurino.- Indemnizaciones por accidentes y muertes.- Subsidios a personas que han quedado inválidas tras cornadas en los encierros.- Compra pública de taquilla para regalar.- Estatuas y monumentos de temática taurinos.- Concursos de pintura, fotografía, poesía y otras actividades, todas de temática taurina.- Pagos de cadenas públicas de televisión.- Museos taurinos.Ese dinero se podría destinar a la Seguridad Social, a la educación, para subvenciones de libros, de alquileres, mejorar infraestructuras...
Apoya esta moción, enviando la carta propuesta más abajo al mail de la Secretaría de Economía y Hacienda: secretaria.prensa@meh.es

Estimados señores:
Les escribo esta carta para expresar mi disconformidad con la subvención de la tortura de animales con dinero público.
Todas las encuestas hablan de que es una minoría en España la que disfruta con la mal llamada fiesta nacional y no es justo que los que nos declaremos totalmente en contra de esta barbarie la financiemos con nuestros impuestos.
El gobierno ha hecho hincapié en numerosas ocasiones y ha manifestado su prioridad en la campaña basándola en la mejora de asuntos sociales tales como educación, sanidad, transporte, pensiones, colectivos discriminados. Es indignante que en un país como España, se destine más dinero al maltrato animal que al colectivo de minusválidos. Esa cantidad de dinero debería destinarse a todos estos proyectos que mejoren las condiciones de vida de los ciudadanos españoles que más lo necesitan.
Por todo esto manifestarles mi adhesión a esta propuesta y reivindicar mi derecho a que mis impuestos sean dirigidos a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y no a continuar manteniendo una tradición salvaje que nos deshumaniza y retrasa como país a los ojos del mundo.

Atentamente,
NOMBRE
CIUDAD
DNI

Vía: http://animanaturalis.org/

3 de mayo de 2009

Imágenes real-mentes vergonzosas

No haré ningún tipo de comentario, pero resaltaré el refrán que dice:
"Una imagen vale más que mil palabras".








































2 de mayo de 2009

La libertad truncada por la mano del tauricida.




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